miércoles, 12 de diciembre de 2012

Con los susurradores a la plaza Lezama

En grupo los alumnos de 1er. grado de la Escuela 27 D. E. 4 salió a la plaza Lezama con la maestra y el bibliotecario a susurrar a la gente. Les preguntaban a las personas si podían susurrarle lo que habían aprendido y elaborado durante el año en un librito algún trabalenguas, adivinanzas o colmos. La gente muy cordial se ofrecía. Los chicos preguntan a los transeúntes si querían escuchar a través de los tubos y a la mayoría les encantaba y los felicitaba. Se apreciaba en los chicos el disfrute de la acción realizada al contactarse con el otro y ver como les cambiaba el semblante y la expresión en los rostros de satisfacción y asombro, tanto a las personas como al lector. Se iba perdiendo la vergüenza y se lograba en parte pasar un momento agradable, llevando una sonrisa a la gente.

martes, 27 de noviembre de 2012

Con el programa Voki escribiendo solito

1er. grado. Utilizando el programa Voki los alumnos escriben y reproducen los personajes de la bruja y el brujo.

martes, 13 de noviembre de 2012

Un puente a la lectura.

Es un trabajo de los alumnos de 6to. y 7mo. grado de la escuela 27 D. E. 4º, que han leído diferentes libros sobre cuentos policiales y mitos urbanos argentinos. Manteniendo el formato y características del género han inventado distintas historias: disfrútenlos.

http://es.calameo.com/publish/linkeditor/?bkcode=00178960395ad1ff444f6#Page=0


lunes, 5 de noviembre de 2012

Efemérides Mes de Noviembre 2012

Los chicos de 1er.  grado realizaron junto a la maestra Marcela el pizarrón con las efemérides del mes de noviembre.

viernes, 26 de octubre de 2012

Pueblos originarios. 4º grado


Pueblos originarios:
Los alumnos de 4º grado trabajaron en forma grupal sobre pueblos originarios de nuestro actual territorio argentino. 
Investigaron con bibliografía de la biblioteca sobre:
-. Cazadores del norte: Tobas y Wichis
-. Agricultores de la selva: Guaraníes
-. Agricultores del noroeste: Diaguitas.
-. Agricultores del oeste: Los Huarpes.
-. Agricultores de las sierras: Comechingones.
-. Cazadores del frio: Tehuelches.

Los Guaraníes 


Investigados por Nicolás Cubilla, Jacob Essuman, Miguel Lamilla y Elías Luna. Estos alumnos elaboraron afiches con todo lo investigado. 

 Los Diaguitas


Investigados por Marjore Eufracio Vivar, Camila Grossi, Carolina Guevara y Mara Toledo.


Tobas y Wichis


La investigación sobre Tobas y Wichis estuvo a cargo de Lautaro Martínez, Dylan Frontera, David Cabezas y Kevin Valencia Morales.


Tehuelches.

 

La investigación y el trabajo sobre los Tehuelches estuvo a cargo de Gimenez Adam.

Wiphala




Un poco de historia.

“Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enaje­nable, transmisible, ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afectan. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.”
Artículo 75, Inciso 17 de la Constitución Nacional.

Los Orígenes
Las primeras tribus de cazadores de origen asiático llegaron a América a través del Estrecho de Bering hace unos 30.000 años aproximadamente, en tanto que su arribo al actual territorio argentino se considera producto de migraciones internas ocurridas hace 18.000 años.
Estos pueblos se asentaron básicamente en dos regiones: la montaña y la lla­nura. Con respecto al primer hábitat, los testimonios más antiguos con que se cuenta son los rastros de núcleos poblacionales que datan de hace 8.000 años en Ayamapatín (Provincia de Córdoba) e Inti Huasi (Provincia de San Luis). Vestigios hay también de otra cultura antigua en Tafí (Provincia de Tucumán), de pueblos que trabajaban la piedra y la cerámica. Más reciente resulta la civi­lización de La Aguada (territorio comprendido por las provincias de San Juan, La Rioja y Catamarca), cuyos pobladores se dedicaban al cultivo del maíz y al trabajo en bronce y cuyo desarrollo se ubica entre los años 800 a 650.
En cuanto a los asentamientos de llanura, se registra la presencia de un núcleo poblacional en Tandil (Provincia de Buenos Aires), de aproximadamente 6.000 años de antigüedad, cuyos habitantes trabajaban la piedra y la cerámica. En el Litoral, iguales vestigios dan cuenta de la llamada Cultura del Alto Paraná, de la misma data.
En el extremo sur y los canales fueguinos se considera la llegada de los pri­meros hombres hace 6.000 años, los que habitaban en viviendas circulares semienterradas, vivían de la caza y la pesca, empleaban botes y arpones para la caza de mamíferos marinos y recolectaban moluscos.
Con la llegada de los conquistadores españoles los pueblos indígenas vieron truncadas sus posibilidades de desarrollo cultural.
Dónde Vivían
En el Noroeste
La cultura diaguita fue la más compleja y numerosa de las poblaciones indíge­nas. Aproximadamente unos 200.000 habitantes conformaban su población a la llegada de los conquistadores. Eran expertos agricultores que habían desarro­llado canales de riego para sus plantaciones de maíz, zapallo y porotos. Adora­ban al sol, el trueno y el relámpago. Tenían jefaturas similares a los cacicazgos y sus familias eran monogámicas.

En las sierras
En la zona de las sierras centrales estaban asentados los comechingones y los sanavirones. Vivían de la caza, la recolección y la pesca; cosechaban maíz, po­rotos y zapallos. Practicaban el culto al sol y a la luna.

En Cuyo y Neuquén
La cultura de los huarpes ocupó las actuales provincias de San Juan, San Luis y Mendoza. Eran agricultores, cosechaban maíz y cazaban guanacos y ñandúes. Trabajaban la cerámica y creían en la existencia de un ser supremo.
La cultura pehuenche caracterizó a la zona de Neuquén. Sus habitantes vivían de la caza y de la recolección, se agrupaban en clanes familiares y creían en un ser supremo que moraba más allá del mar.

En la Pampa y la Patagonia
Fue habitada por los querandíes y los araucanos provenientes del Chile actual. Los tehuelches y los onas ocupaban el sur, en tanto que en la zona central se hallaban asentados los pampas. Todos estos pueblos tenían características comunes: vivían de la caza de liebres, zorros, ñandúes y de la pesca. Tenían asimismo un grado importante de organización social que les permitía convivir agrupados, bajo el liderazgo de un cacique.

En el Gran Chaco
Antes de la llegada de la conquista española, esta región era habitada por to­bas, mocovíes y abipones. Eran básicamente cazadores y recolectores. Estaban integrados en un sistema social de clanes, liderados por un cacique. La estructura social era de carácter monogámico pero a los jefes les estaba per­mitida la poligamia.

En el Litoral
En esta zona predominó la cultura guaraní, fruto de un pueblo de mansos agri­cultores que muy pronto se sometieron al dominio español. Vivían en grandes casas donde se alojaban varias familias. Creían en la tierra sin mal, una suerte de paraíso perdido, al que regresarían algún día.



martes, 9 de octubre de 2012

Fachada de la Escuela 27 D. E. 4º "Deán Funes"

Escuela de Jornada Completa Nº 27 D.E. 04 "Deán Funes" 
Gestión: Estatal de Educación Primaria Común.
Dirección: Defensa 1431
San Telmo ; Cód. Post.: 1143  

CGPC: 01
Tel.:
4361-0200
E-mail:
escuela27de4@gmail.com

Historia de la escuela y su patrono.
La escuela nació el 03 de octubre de 1886 en el mismo solar que pertenece al histórico barrio de San Telmo por dónde transitaron los criollos que amaban y deseaban la libertad de la tierra en la que habían nacido. ¿Quién mejor entonces para ser patrono de la escuela, de una de esas figuras que tan estrechamente estuvo vinculada a la "Revolución de Mayo" y uno de los primeros y más vigorosos propulsores de la Educación Pública? Nos referimos al Deán Gregorio Funes que nació el mismo día que la patria (según sus propias palabras) el 25 de mayo de 1749 en la Ciudad de Córdoba, descendiente de una familia de conquistadores y patricios. 



Cuando Gregorio y sus dos hermanos eran pequeños, falleció su padre. La madre, profundamente religiosa, los colocó en el Real Colegio de Monserrat. Les tocó vivir el episodio traumático del reemplazo de los padres jesuitas por los frailes franciscanos. Del colegio pasó a la universidad de Córdoba, donde concluyó la carrera de teología con el título de doctor y fue ordenado sacerdote en 1773.
Más adelante, en sus memorias destacará que la enseñanza que recibió era demasiado tradicionalista y no estaba abierta a las corrientes del pensamiento del siglo XVIII.
A pesar de su graduación universitaria, fue destinado desempeñar su ministerio en alejados curatos rurales. Escribió varias veces al obispo para obtener su permiso a fin de continuar y profundizar sus estudios en España, sin resultado. A pesar de  sus votos de obediencia a las autoridades eclesiásticas, dado que pertenecía al clero secular, viajó a Buenos Aires, donde consiguió autorización del gobernador para embarcarse rumbo a la península.
En 1775 comenzó la carrera de jurisprudencia en la universidad de Alcalá de Henares, que se destacaba por ser la de espíritu más progresista en España.
Durante los cinco años de su permanencia en España tuvo la oportunidad de admirar a Madrid, una de las capitales europeas más destacadas, y pudo apreciar los grandes progresos culturales que se producían en la metrópoli durante el reinado de Carlos III.
En 1779 recibió el título de abogado, cuyo documento original lleva la firma del mismo monarca.
Lo que había visto en España, la emancipación de las colonias inglesas, las avanzadas ideas políticas de ese siglo y el acopio de libros que hizo allí y que condujo consigo en su viaje de regreso, le hicieron entrever la posible emancipación política de su país.
En 1791 el obispo de Córdoba lo nombró provisor y vicario general de la diócesis.
En 1801 tendrá la oportunidad de ser conocido en Buenos Aires. Funes consideró que se había ofendido la dignidad del obispo por una publicación aparecida en el “Telégrafo Mercantil del Río de la Plata”, del que era editor Francisco Cabello y Mesa.
Funes respondió con un largo escrito, que se conoce con el nombre de “Carta crítica”, el que fue publicado en dicho periódico.
Cuando “Carta critica” fue conocida en Buenos Aires, Funes salió del anonimato y llamó la atención de los hombres que habían constituido un núcleo intelectual llamado a gravitar ulteriormente en la vida política del país. El “Telégrafo” era el órgano periodístico de ese núcleo.
Cabello y Mesa no solo fundó y dirigió el periódico, sino que organizó la primera Sociedad Patriótica literaria y económica en el Plata, de la que formaban parte entre otros el abogado Juan José Castelli y el poeta Manuel de Lavardén.
Cuando dicha publicación fue clausurada, fue reemplazada por otra de las misma tendencia, el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio” dirigido por Juan Hipólito Vieytes. Funes fue uno de los colaboradores que escribieron para dicho periódico.
En 1803 fue designado deán de la catedral de Córdoba por el rey Carlos III. Dicha dignidad le permitía presidir el cabildo eclesiástico constituido por los canónigos de la catedral. De esta manera había llegado, aunque no podía saberlo, a la culminación de su carrera eclesiástica. Funes aspiró posteriormente a obtener el obispado de Córdoba o de Salta, pero sus expectativas no pudieron realizarse.
Mientras el obispo designado de Córdoba, Orellana, permanecía en España, se suscitó un conflicto entre el deán y el cabildo eclesiástico por el gobierno transitorio de la diócesis. El pleito fue trasladado a la Audiencia de Buenos Aires, ante la cual Funes se hizo representar por el abogado Mariano Moreno. Finalmente, el juez de Charcas falló a favor del deán.
Un largo entredicho se produjo también entre la Orden de San Francisco y el clero diocesano de Córdoba por el gobierno del colegio y de la universidad. La real cédula de 1767 prescribía que los jesuitas debían ser reemplazados por eclesiásticos seculares, pero el gobernador de Buenos Aires, que debía hacerla cumplir, entregó ambos establecimientos a los frailes franciscanos.
Recién en 1807, por orden del virrey Liniers, los regulares debieron abandonar el colegio y la universidad. Un claustro reunido al efecto eligió al dean Funes rector de ambos establecimientos.
A pedido del virrey Liniers, Funes viajó a Buenos Aires en 1808 para explicar las reformas que planeaba realizar en el plan de estudios de la universidad, planteando al mismo tiempo las dificultades que le ocasionaban los escasos fondos con que contaba. En la capital tuvo oportunidad de dialogar con Castelli, Belgrano y otros patriotas que elaboraban planes revolucionarios.
En 1809 llegó al Río de la Plata el virrey Cisneros, quien reemplazó a Liniers y consideró conveniente desterrarlo a Mendoza, pero éste eligió residir en Córdoba, a pesar de las órdenes recibidas.
El 25 de mayo de 1810 fue destituido el virrey español y se constituyó el primer gobierno patrio: la Junta provisional de gobierno de las Provincias del Río de la Plata.
Al conocerse en Córdoba lo sucedido en Buenos Aires, las autoridades decidieron resistir al nuevo gobierno y restituir a Cisneros en el mando.
Se reunió entonces una junta integrada por el gobernador intendente Gutiérrez, Liniers, los alcaldes del cabildo, el asesor del gobierno, el jefe de las milicias, el ministro de la real hacienda, el obispo Orellana y su provisor, el deán Funes. El objeto de esta junta era deliberar acerca del partido que se debía tomar. Tanto el gobernador Gutiérrez como Liniers argumentaron que no debían aceptar la autoridad de la Junta de Buenos Aires, y defender la causa de la Nación Española y del rey Fernando VII.
Ninguno de los presentes los rebatió, a excepción de Funes, que defendió a los revolucionarios, y pidió a los conspiradores que reconsiderasen su decisión pues se encendería una guerra civil en la que la suerte de la guerra les sería fatal.
Los contrarrevolucionarios debatieron sobre la conveniencia de fusilar al deán, debido a su actitud, pero no lograron entenderse y no adoptaron ninguna resolución.
A todo esto Funes redactó un Dictamen a favor de la revolución, que hizo circular por la ciudad, lo envió a Buenos Aires y fue publicado por “La Gazeta” el 7 de agosto.
Los conspiradores no pudieron reunir suficientes soldados, que se dispersaron ante la llegada del ejército patriota. Los jefes fueron apresados y ajusticiados, a pesar de los esfuerzos de Funes para salvarles la vida.
Debido a su prestigio cultural y político, fue elegido en Cabildo abierto como diputado ante la Junta gubernativa de Buenos Aires.
Esta asamblea fue presidida por Pueyrredón, nombrado gobernador interino de Córdoba.
Comenzaba así su vida pública, que con breves intervalos constituiría su mayor dedicación al servicio del país.
Llegó a Buenos Aires en octubre de 1810. La circular del 27 de mayo emitida por la Junta prescribía que los diputados de las provincias se incorporarían a la Junta, pero esta disposición no se cumplió momentáneamente, pues se consideró más razonable que cuando estuviesen todos los representantes en la capital formaran un Congreso que decidiese la forma de gobierno. Funes encontró conveniente esta resolución, si bien posteriormente cambió de parecer debido a los acontecimientos que fueron desarrollándose.
Mientras tanto, el deán publicó en “La Gazeta” su pensamiento político, que se expuso en tres cartas enviadas al periódico.
En ellas se pone de manifiesto que sus inspiradores son Santo Tomás, Rousseau y los teólogos españoles. Entiende que el congreso que se reunirá debe sancionar una constitución, lo cual implica la existencia de un estado independiente.
En diciembre de 1810 hizo crisis el enfrentamiento que dentro de la Junta oponía a los partidarios de Saavedra y de Moreno. En la Junta había mayoría morenista, por cuya razón, el presidente de la misma opinó que los diputados provinciales debían incorporarse a dicha Junta, lo que modificaría la relación de fuerzas.
A pesar de que Funes había opinado en sentido contrario y tenía buena relación con Moreno, consideró que ya era oportuno que los diputados entrasen en el gobierno, así que apoyó la propuesta de Saavedra.
Se convocó a una reunión conjunta de los integrantes de la Junta y de los diputados el 18 de diciembre. En esta oportunidad, el deán habló en nombre de todos los representantes del interior, reclamando el derecho a incorporarse y tomar parte activa en el mando hasta que se reuniese el Congreso que estaba convocado.
En la votación realizada a continuación se impuso la tesis de Saavedra, lo que fue motivo para que Moreno renunciase a su cargo.
Funes sustituyó a Moreno en la dirección de “La Gazeta”. En la Junta, obtuvo la sanción del Reglamento que creaba las Juntas provinciales gubernativas, cuyos miembros (cuatro vocales) “sean elegidos por los pueblos”, procedimiento que contiene el germen del sistema democrático y representativo, pero no federal, pues tales Juntas estarán sujetas a la Junta Superior de Buenos Aires y serían presididas por los respectivos gobernadores intendentes.
La iniciativa no produjo buenos resultados, porque fueron motivo de enfrentamientos  y desórdenes producidos por las discrepancias entre las Juntas y los Cabildos de cada ciudad.
Otra de las iniciativas del diputado por Córdoba fue la implantación de la libertad de imprenta, aprobando un reglamento propuesto por el deán en el que se autorizaba la libertad de prensa y se reprimía sus excesos.
El conflicto político entre saavedristas y morenistas continuaba, a pesar de la muerte de Moreno. Sus partidarios organizaron una Sociedad Patriótica y algunos de ellos todavía integraban la Junta.
Saavedra contaba con apoyos mayoritarios, pues era respaldado por los regimientos que estaban en Buenos Aires y por las gentes de los suburbios.
El 6 de abril de 1811 sus partidarios exigieron al Cabildo que desterrase a todos los morenistas (los más destacados eran Azcuénaga, Larrea, R. Peña, Vieytes, Beruti y French) todo lo cual fue aprobado por la Junta y el Cabildo. Los expatriados fueron sustituidos por adictos y amigos de Saavedra.
La Junta creyó conveniente emitir un Manifiesto a la población para explicar los motivos que produjeron la “asonada” o “movimiento” o “golpe de estado” del que participaron “el pueblo y las tropas”. El manifiesto fue redactado por Funes, lo que ratifica que seguía adherido a la facción saavedrista.
En dicho manifiesto califica como “hombres fanáticos” a los integrantes de la Sociedad Patriótica, y explica que en la Junta había quienes no pensaban como su presidente, tratando así de justificar la destitución. El criterio era desacertado, pues significa avalar la uniformidad de opiniones en el gobierno, lo que contradice las ideas que había expresado en varios documentos anteriores.
El deán se arrepintió con el tiempo de lo que había dicho en esa ocasión, por eso publicó en 1814 una retractación por los conceptos y las ofensas causadas a las personas que se mencionaban en el documento.
A pesar de los sucesos ocurridos, la oposición contra la Junta no dejó de crecer. La Sociedad Patriótica seguía existiendo y las desinteligencias entre la Junta y el Cabildo fueron en aumento. Un Cabildo abierto realizado en setiembre de 1811 pidió a la Junta que abandonase sus funciones ejecutivas y se crease un Triunvirato que habría de ejercerlas. Fueron elegidos a tal efecto Chiclana, Sarratea y Paso, actuando como secretarios Rivadavia, Vicente López y José Julián Pérez.
En cuanto a la Junta, se limitaría a las funciones legislativas en su carácter de “Junta Conservadora de la soberanía del señor don Fernando VII y de las leyes” y debía dictar un Reglamento al cual debía ajustarse el Triunvirato. Pero éste rechazó este documento, disolvió a la Junta y ordenó a los diputados que regresasen a sus respectivas ciudades de provincia. Desde luego que Saavedra fue destituido de sus cargos y exiliado.
Funes, en cuanto era el principal sostén de la política de Saavedra en el gobierno, fue arrastrado por la desgracia de su partido. Fue despojado de su carácter de diputado y apresado debido a la acusación de que había participado de una rebelión fracasada producida en diciembre de 1811. Se le instruyó un proceso en el que no se pudo comprobar la validez de las acusaciones y puesto en libertad después de padecer cuatro meses de prisión. Debe tenerse en cuenta que tenía más de sesenta años de edad.
Decidió entonces apartarse de la política pero nunca regresó a su ciudad natal, puesto que Buenos Aires se había convertido en el centro de sus amistades, vinculaciones, estudios y lecturas. Emprendió la elaboración de un “Ensayo” sobre la historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, cuyo proyecto databa de 1804.
El gobierno estaba interesado en ello, y había dado las órdenes correspondientes para que tuviera acceso a los archivos públicos. El mismo Rivadavia se ocupó de facilitar su tarea, hasta que los tres primeros tomos se imprimieron en 1815 y 1816.
Habiéndose convocado el Congreso general constituyente en Tucumán, fue elegido diputado por Córdoba en 1815, por unánime votación de la asamblea electoral, a pesar de estar alejado de la política. El deán resignó esta designación, y lo hizo por segunda vez al insistir la asamblea electoral cordobesa. Insistió ésta por tercera vez, con el apoyo del Director Ignacio Álvarez Thomas, pero Funes se mantuvo inflexible.
El Director supremo Pueyrredón le pidió viajara a Santa Fe para actuar como intermediario entre el gobierno nacional y el de la provincia, que estaban en guerra, pero no tuvo éxito debido a que Santa Fe se encontraba dentro de la órbita de Artigas.
En 1818 la provincia de Tucumán lo nombró su diputado ante el Congreso, que desde ese año sesionaba en Buenos Aires. En ocasión de sancionarse la constitución de 1819, el Congreso encargó a Funes la redacción de un manifiesto a los pueblos para que aceptasen dicha constitución.
Uno de los proyectos que fueron estudiados por el Congreso fue el de establecer una monarquía en el Río de la Plata, el que no prosperó. Cuando el Directorio y el Congreso fueron derrocados en 1820, el gobierno provincial que se formó consideró que los diputados habían incurrido en el delito de alta traición a la patria por haber intentado implantar dicha forma de gobierno. Decretó la prisión de todos los diputados, entre ellos Funes, pero el proceso quedó cerrado al cabo de un mes y medio.
En cuanto a las ideas políticas del deán, nunca se pronunció a favor del centralismo unitario ni del federalismo caudillista, sino que opinó siempre que debía constituirse un gobierno que contribuyera al bien común y a la felicidad del pueblo.
La situación económica de Funes se fue deteriorando a partir de 1810, y había llegado en 1820 a un estado de angustia y de pobreza. Había perdido todos sus bienes a consecuencia de las guerras por la emancipación y sobre todo por las guerras civiles. A los 72 años, abrió su estudio para solventarse con el ejercicio de la abogacía.
Rivadavia, ministro del gobierno de Martín Rodríguez, lo ayudó en cuanto pudo, otorgándole una pequeña pensión y encomendándole diversas tareas con carácter oficial.
En esta época publicó trabajos periodísticos en “La abeja argentina”, “El centinela” y “El Argos de Buenos Aires”.
Cuando se reunió el Congreso constituyente en 1824, Funes fue nombrado otra vez diputado por Córdoba y esta vez aceptó. Tuvo parte activa en todas las sesiones y en las comisiones internas que se formaron. Su opinión siempre tenía gran influencia.
Falleció en 1829.
Al año siguiente, el gobernador J. M. de Rosas decidió erigir un monumento a su memoria en el cementerio de Buenos Aires. En Córdoba es recordado por una estatua que se encuentra en el parque Sarmiento. Con ocasión del centenario de su muerte, sus restos se trasladaron a la catedral de Córdoba.
Datos históricos por Gerardo Celemín

7mo. grado visita al Instituto 13 de julio

Los chicos de 7mo. grado de la Escuela 27 del D.E. 4º visitaron el Instituto 13 de Julio para conocer la institución y como están terminando la escuela primaria quieren interiorizarse de las diferentes modalidades y orientaciónes que ofrece la Institución  para seguir estudiando. Por eso es importante informarse bien y conversar con la familia y los maestros para decidir.


El Instituto de Educación Técnica y Formación Profesional “13 de Julio” 
Está ubicado en la calle Humberto I Nº 102 CABA (1103) Tel. 4361-7075.
www. 13dejulio.edu.ar.
Fundada el 17 de julio de 1944 como la Escuela de Aprendices de la Compañía Argentina de Electricidad – CADE –, pasó a ser en 1960 la ENET SEGBA, que, por su crecimiento, seis años mas tarde, incorporó el Ciclo Superior que otorga el título de Técnico. En 1988 se implementó la orientación energía eléctrica, con lo que la carrera pasó a ser única en el país. Pero, en los 90, como consecuencia de las privatizaciones, la ENET SEGBA quedó al borde de la desintegración y el 31 de marzo de 1992 no pudo continuar con su denominación histórica. Durante este año, el colegio se denominó Ex ENET SEGBA, continuando a la deriva hasta el final de dicho ciclo lectivo. Para revertir la situación, se creó una Asociación Civil sin fines de lucro, integrada por ex alumnos y miembros de las entidades gremiales del área, con el objetivo de sostener al colegio, que pasó a denominarse, desde el 1º de enero de 1993: "Instituto de Educación Técnica y Formación Profesional 13 de Julio". Hoy, a varios años de aquellos cambios, el título para los egresados continúa siendo del mismo, oficial y único en su especialidad: TÉCNICO ELECTROMECÁNICO con ORIENTACIÓN en ENERGÍA ELÉCTRICA. El instituto se encuentra abierto a toda la comunidad, para ambos sexos, y sigue brindando una propuesta educativa acorde con las altas exigencias y permanentes cambios que requiere el desarrollo técnico y social, sin olvidar en absoluto el factor humano y la solidaridad social.



Datos sobre el Instituto 13 de Julio
Está abierta a la comunidad y es para ambos sexos.
El título de egresado es Técnico electromecánico orientación energía eléctrica
30% de alumnos becados. Laboratorios y talleres equipados con última tecnología.
Biblioteca con servicio de internet para los alumnos. Gabinete Psicopedagógico.
Sala de conferencia y multimedia. Gabinete de computación Departamento de Inserción Laboral.
Clases de apoyo y consulta extraprogramáticas (gratuitas). Tutorías. Clases de Música.
Taller de producción de artículos de regalaría empresarial, elementos de ayuda a la discapacidad,  juegos didácticos y juegos de plaza.

Visita de los alumnos de 7mo grado de la Escuela 27 D. E. 4º

martes, 2 de octubre de 2012

La Caja Viajera

Proyecto: “La caja viajera”
Tema: Incorporación al mundo de la literatura y lecto-escritura.
La circulación de libros en el aula, garantiza un contacto directo e intenso con ellos, es una de las condiciones imprescindibles para formar una comunidad de lectores. Los niños necesitan tener la oportunidad de ensimismarse por algunos minutos ante una página determinada, de reunirse para compartir las impresiones que despierta una imagen, de descubrir sus preferencias, de volver a cierto cuento si lo desean, de pedir libros prestados para que se los vuelvan a leer en su casa, de recomendarlos espontáneamente…
Los libros: Se presentan agrupados en unas mesas (exploración por sí mismos) Los libros quedan a disposición de los alumnos para que puedan volver a ellos en situaciones de acceso libre o préstamo domiciliario.


Luego cada niño podrá elegir un libro para llevar a su casa y, así, poder volver una y otra vez sobre el texto. Para esto se confecciona una ficha de cada libro con los datos del título, autor, alumno, fecha de entrega y de devolución. A través de estas fichas cada niño podrá llevar un registro de los libros que ha elegido para leer. Para ello, volverán una vez más sobre los datos que brinda este portador y anotarán en la ficha algunos datos.
En las actividades de registrar los préstamos o completar las fichas personales los niños tienen que leer para ubicar una información específica y luego copiar la información seleccionada en algún lugar preciso de la ficha. La necesidad de volcar los datos en cualquiera de esos portadores justifica la tarea de copia, pero no cualquier copia sino una copia con sentido, porque “ya saben lo que dice” y, además, copia selectiva porque no se copia toda la portada sino, por ejemplo, sólo el título y en un lugar preciso. Se discute con los chicos acerca de la necesidad de dejar escritos algunos datos para que los libros no se pierdan. Cada libro tendrá su propia ficha para que luego ellos puedan buscar e identificar. Para ello los niños tienen la necesidad de analizar los datos de las portadas, las contratapas, los índices y otros elementos.


Lectura primer grado. Ludmila