jueves, 31 de mayo de 2012

Aniversario 206 años del "Barrio de San Telmo"



El 31 de mayo el barrio de San Telmo cumple 206 años de historia. Para conmemorarlos su comunidad, en forma conjunta con el área de Cultura de la Comuna 1, ha organizado una serie de actividades  que se desarrollaron en la Plaza Dorrego
El barrio debe su nombre a la  Parroquia de San Pedro Gózales Telmo, patrono de los navegantes, inaugurada el 31 de mayo de 1806.
Esta fecha fue tomada por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para instituir por Ley (ley Nº 2723) en el año 2008 como “Día del Barrio de San Telmo”.
  Jueves 31 de mayo a las 14 hs., en la Plaza Dorrego (Humberto 1º y Defensa)
  •  Reemplazamiento del escudo de San Telmo.
  •  Actividades artísticas propuestas por las escuelas primarias 22 y 27 D. E. 4º del barrio.
La Escuela 27 D.E. 4 participó con una actuación de música y canciones por intermedio de los alumnos de 6to. Grado, bajo la conducción del profesor Gastón Goldberg y representados por su Directora Sra. Noemí Bártoli, el maestro de grado Julio Porcel y el bibliotecario Osvaldo Cortés. Acompañados por el abanderado Franco Córdoba y las escoltas Daiana Rabanal y Melannie Ortiz todos de 7mo. Grado
  •  Actuación de “Pochi y Osvaldo”, histórica pareja de tango que baila los domingos en la Plaza.
Abanderados de las Escuelas 22 y 27 D.E. 4º



Canciones interpretadas por los alumnos de la Escuela 27 D. E. 4º 

martes, 15 de mayo de 2012

Efemérides del mes de Mayo
Semana de Mayo de 1810.

Un grupo de Patriotas con ideas revolucionarias se venían reuniendo en la Jabonería, negocio de Hipólito Vieytes, en la casa de Rodríguez Peña y en la quinta de Mariano de Orma, gestando las ideas revolucionarias que culminarías saliendo a la luz el 25 de Mayo. Entre ellos estaban Belgrano, Saavedra, Rodríguez Peña, Alberti, Paso.

Viernes 18 de Mayo de 1810.

El virreinato del Río de la Plata era gobernado por el virrey Don Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien alarmado por las noticias que llegaban de España, le pidió al pueblo a través de una proclama que se mantenga fiel al rey de España. El pueblo sabe que la situación política en España es grave, las tropas de Napoleón Bonaparte habían invadido casi todo el territorio español. El rey Fernando VII continuaba prisionero de los franceses. Por ello los patriotas se reunieron con Cornelio Saavedra, Jefe del Regimiento de Patricios, considerando que el momento de llevar a la acción sus ideas revolucionarias había llegado.

Sábado 19 de Mayo de 1810.

Los Patriotas comisionan a Castelli para presentarse ante el síndico procurador Julián de Leiva, y por otro lado a Belgrano y Saavedra a que se apersonaran ante el Alcalde en Primer Voto Juan José Lezica, para solicitar que, con la aceptación del Virrey Cisneros, fuera convocado un Cabildo Abierto para que deliberara el pueblo sobre su destino.

Domingo 20 de Mayo de 1910
Enterado de la petición, el Virrey se reunió con las Fuerzas Militares y Saavedra no fue lo suficientemente enérgico en su posición, por lo que Cisneros no resolvió nada. Los revolucionarios enviaron a Martín Rodríguez y Castelli, quienes- haciendo caso omiso de la cólera del virrey- lograron que aceptara convocar a Cabildo Abierto.

Lunes 21 de Mayo de 1810
Apoyados por vecinos que solicitaban la solicitud de un Cabildo Abierto, los regidores recibieron por parte del Virrey Cisneros una autorización escrita en que accedía a la voluntad popular de convocar a una sesión pública para el día siguiente, en la que se convocara a la parte más representativa y más sana del vecindario.


Martes 22 de Mayo de 1810.
Cabildo Abierto
El Cabildo abre sus puertas y participan en esta importante reunión unos 250 vecinos. Se inició un debate que fue comenzado por el escribano del Cabildo, Justo Núñez, luego prosiguió el Obispo de Buenos Aires, Benito de Lué y Riega, quienes aconsejaban no innovar. Las ideas revolucionarias patrióticas fueron expuestas y defendidas por el doctor Juan José Castelli, quien exaltó los derechos del pueblo de Buenos Aires para ejercer la soberanía y poder tener un gobierno propio. Prosiguió haciendo uso de la palabra el militar Ruiz Huidobro, quien expuso que habiendo cesado en el cargo el Rey Fernando VII, también caducaba el mando del Virrey Cisneros, y que el Cabildo debía decidir el sucesor. Siguieron otras exposiciones donde había opiniones encontradas, las que se extendieron por varias horas hasta que se procedió a votar por escrito si se destituía al virrey y se lo reemplazaba por una junta de gobierno, integrada por vecinos de Buenos Aires. La votación duró hasta la medianoche y se dejó el escrutinio para el día siguiente.  

Miércoles 23 de Mayo.
Este día muy temprano se da a conocer al pueblo los resultados de la votación: 89 votos a favor de que permanezca el virrey Cisneros y 155 votos por la Destitución del Virrey y a favor de la creación de una junta de gobierno. 29 personas no votaron. La falta de unidad en las ideas previo a este sufragio, quiso ser aprovechada por los síndicos que designarían Presidente de la Junta provisional, al propio Cisneros.

Jueves 24 de Mayo de 1810.
 Reunido el Cabildo dispuso que la Junta de Gobierno fuera presidida por Cisneros, además de dos españoles (Juan M. Solá y José Santos Incháurregui) y dos criollos (Castelli y Saavedra). Asesorados por el síndico reaccionario español Julián de Leiva, se redactó un Reglamento. Juraron ese día y fueron aprobados por los mandos militares. Pero cuando trascendió que el Virrey seguía al mando, comenzó a agitarse la población agrupada en la Plaza Mayor, encabezados por French, Beruti y otros. A la par, los patriotas revolucionarios, reunidos, hicieron ver el error a Castelli, quien dijo que elevaría su renuncia y sugeriría la misma actitud a Saavedra. Eran apoyados por los regimientos de Arribeños y Patricios. Por la noche los dos criollos miembros de esta Junta, presentaron su renuncia. Y el síndico volvió a citar para el día siguiente. Los patriotas reunidos durante toda esa noche en casa de Rodríguez Peña, deliberan sobre los miembros que integrarán una lista que será presentada ante el Cabildo.  

Viernes 25 de Mayo de 1810.
Los cabildantes aceptaron la renuncia indeclinable del Virrey, que aceptó el descontento popular hacia su investidura; los jefes militares le negaban su apoyo. Después de muchos artilugios del síndico Leiva para coartar los objetivos patriotas, los cabildantes decidieron aceptar la Junta revolucionaria presentada, avalada por firmas, y respaldada por el pueblo en la Plaza, quedó integrada la:  

PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO Presidente: Comandante de Armas Cornelio Saavedra Secretarios: Doctores Juan José paso y Mariano Moreno Vocales: Pbro. Manuel Alberti, Dr. Manuel Belgrano, Dr. Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea

lunes, 7 de mayo de 2012

Trabajos en biblioteca Ciencias Sociales: 6to y 7mo grado. II guerra mundial

 

TÍTULO ORIGINAL: The Great Dictator (El gran dictador)
AÑO 1940
DURACIÓN: 128 min.  Blanco y Negro.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Charles Chaplin
GUIÓN: Charles Chaplin
MÚSICA: Charles Chaplin & Meredith Willson
FOTOGRAFÍA: Rollie Totheroh & Karl Struss (B&W)
PRODUCTORA: United Artists
PREMIOS: 1940: 5 nominaciones al Oscar: Película, actor (Chaplin), actor sec., música, guión.
SINOPSIS: Año 1918, un barbero judío lucha como recluta del lado de Tomaína. Recibe la orden de disparar con el gran cañón Bertha. Uno de los proyectiles cae cerca del cañón. Y tras varios giros sobre sí mismo, explota generando una densa nube de pólvora. El barbero la atraviesa torpemente, y se da de cara con un soldado del bando enemigo. Huye despavorido, y durante su huida, acude en ayuda de un piloto que acaba de efectuar un aterrizaje de emergencia. Su nombre es Schultz. Perseguidos por tropas enemigas y sin perder tiempo, Schultz encarga al barbero que pilote el avión. Un fallo del motor les precipita al vacío, y ambos resultan malheridos tras el accidente. El soldado sufrirá una amnesia que le obligará a permanecer en un
hospital durante veinte años. Un día recobra la conciencia, abandona por sí mismo el hospital, y resuelto a trabajar como si nada hubiera ocurrido, abre la barbería y desempolva el local dispuesto a adecentarlo para atender a los clientes. Una singular visión de la Historia nos presenta a un soldado judío que ha luchado a favor de los suyos, y veinte años después es víctima de las vejaciones del mismo Estado que le enviara a la guerra para defender sus propios intereses. No tarda en darse cuenta de que todo ha cambiado. Hynkel  ha alcanzado el poder, y la tiranía se ha adueñado de la sociedad. El barbero desconoce la suerte que ha corrido su país tras la guerra, pero no duda en defender su negocio bajo cualquier precio, razón por la cual borra un graffiti con la palabra judío de la luna de su barbería o asesta un sartenazo a uno de los centinelas de la guardia de Hynkel, cuando éste intenta impedírselo. El barbero no es consciente de las consecuencias de sus actos, porque desconoce cuánto ha sucedido durante su letargo, pero su coraje espolea el ánimo de Hanna, una de sus vecinas. Hanna cree encontrar en él a un aliado en su particular batalla contra un régimen impuesto arbitrariamente, pero él sólo quiere dirigir su negocio. Ahora bien, cualquier agresión contra las fuerzas del orden es, por extensión, un ataque a todo el régimen, y como tal, no debe quedar impune. Los soldados volverán, pues, al gueto, para dar su merecido al barbero y a su amiga Hanna. Para su sorpresa, el cabecilla de la escuadra es Schultz, que no tardará en reconocer a su salvador. Y en un gesto de agradecimiento, dispensará de cualquier castigo al barbero y a todo el gueto. A partir de ese momento, los soldados harán alarde de una sospechosa amabilidad. Sin embargo, el recelo de Hanna hace pensar que éstos volverán a cometer todo tipo de tropelías en el gueto. Y así ocurrirá cuando Schultz se oponga a la persecución de los judíos.
No tardará en ser arrestado, pero consigue huir y refugiarse en el gueto para conspirar contra Hynkel y sus secuaces. Schultz y el barbero son detenidos, pero durante el camino, se escapan camuflados.
Hanna les ha tomado la delantera, y ya ha llegado a Osterlich. Durante la travesía, el barbero es confundido por Hynkel, y éste, por él, mientras está cazando patos en un lago. Ese cruce de identidades determinará el destino de la tierra prometida, y frustrará los planes de invasión trazados entre Adenoid Hynkel y Benzino Napaloni, dictador de Bacteria. Ni la ambición territorial de Napaloni (Mussolini), ni la megalomanía de Hynkel (Hitler) podrán arrinconar los deseos del barbero que, tras pronunciar un elocuente discurso (en el que debía anunciar la invasión de Osterlich), abortará todos los planes expansionistas de ambos dictadores. Y en este caso, el final feliz o happy end hollywoodiense, coincide con los deseos que el mismo Chaplin expresaba de forma grandilocuente, y sin renunciar a la retórica del cine, que conjuga a la perfección imagen y palabra.

 
Objetivos didácticos:
o Conocer los episodios más significativos del período de Entreguerras.
o Génesis del nazismo. Antisemitismo y raza aria.
o Maniobras de Hitler para ascender al poder y desencadenar la guerra.


 Ficha técnica realizada por los alumnos.

Trabajando en clase: Búsqueda de información.