lunes, 31 de marzo de 2014

2 de abril: Día del veterano y de los caídos en la Guerra de las Malvinas

Antecedentes
Su Descubrimiento: Las islas Malvinas fueron avistadas por primera vez en el año 1520 por la expedición de Fernando de Magallanes, al buscar un pasaje hacia el Océano Pacífico. Esteban Gómez les dió el nombre de la nave que comandaba: San Antón, es por esto que en los antiguos mapas aparecen con el nombre "Islas Sansón" al ser eludida la "t", Simón de Alcazaba y Alonso de Camargo las visitaron antes del año 1540 y las describieron en el Islario de Santa Cruz en el año 1541: "Al oriente del puerto de Sanct Julián... a cincuenta y un grados de altura". En esas épocas fueron conocidas con nombres españoles como , -además de San Antón-, Islas de San Carlos o Islas de Los Patos. Las Malvinas fueron frecuentemente confundidas con una supuesta isla llamada Pepina (apodada parofónicamente como Peypus por los ingleses), aunque también han sido llamadas imprecisamente así otras ínsulas del Atlántico Meridional.
El primer desembarco inglés documentado no ocurrió hasta cerca de un siglo después en 1690 con John Strong quien les dio el nombre de Islas Falkland. Esto provocó con posterioridad una serie de fricciones con España, pues este país y Gran Bretaña defendían haber descubierto cada una por su cuenta las islas y las reclamaron para sí. En 1740 se produjo un enfrentamiento armado entre las flotas de ambos países sin un claro vencedor. Posteriormente, el conde y aventurero francés Louis Antoine de Bougainville estableció un pequeño asentamiento en 1764 en la isla Soledad, al que bautizó con el nombre de Port Louis, así como un fuerte. Unos días después tomó posesión de las islas en nombre del rey de Francia (a pesar de que la colonización fuera una empresa particular suya) y las bautizó como Malouines, en honor de Saint Maló, ciudad francesa de donde partieron los primeros colonos.



El Reino de España protestó una vez más ante lo que consideraba la ocupación de un terreno propio, esta vez ante la corte francesa. En 1766 Francia accedió y reconoció la soberanía española sobre el archipiélago, con la condición de que se diese una indemnización a Bougainville por su esfuerzo al pagar la expedición y el establecimiento de la colonia. Los 115 colonos franceses quedaron bajo el gobierno de Felipe Ruiz Puente, que procedió a construir una capilla consagrada a Nuestra Señora de la Soledad (de donde derivó el nombre de la isla principal) y varios edificios comunes como cocinas y cuarteles.

También se estableció en la isla la Comandancia de La Soledad (que abarcaba a todos los archipiélagos del Atlántico Sur). La sede de gobierno inmediata se encontraba en puerto Nuestra Señora de La Soledad, denominación que dieron los españoles al Port de Saint Louis; aunque luego prevaleció para este puerto el nombre de San Carlos. Paralelamente, los ingleses intentaron crear un establecimiento en las islas Zebaldinas o Jasón, llamado Port Egmont. España logró la retirada de los ingleses en el marco de los acuerdos llamados del puerto de Nutcas/Nootka Sound por el Tratado de San Lorenzo. Con estos acuerdos, entre otras cuestiones, el Reino Unido reconocía la soberanía hispana en los archipiélagos del Atlántico Sur próximos al continente americano a cambio de asentarse en la isla de Quadra y Vancouver (actualmente conocida sólo como Vancouver, en Canadá).

En 1776, cuando se creó el virreinato del Río de la Plata, las islas Malvinas se incluyeron en el territorio de la gobernación de Buenos Aires. Después de 1810, las islas siguieron bajo esa jurisdicción. En 1820, la fragata Argentina La Heroína fue enviada a Malvinas para tomar posesión definitiva de las islas. En 1825 se produjo un hecho significativo: Gran Bretaña reconoció la independencia Argentina y no reclamó las islas. En 1828, el gobierno de Buenos Aires otorgó a Luis Vernet (foto) , en concesión, el Puerto soledad para que construyera una colonia. Para ello, llevó a cien gauchos e indios de las pampas, hábiles en la cría de ganado, su primer funcionario gobernante, quien, en las proximidades de San Carlos, fundó la población llamada Puerto Luis.

En 1833 el Reino Unido invadió militarmente las islas y, tras vencer a la resistencia comandada por el Gaucho Rivero, estableció una guarnición militar, desalojando por la fuerza a los pobladores argentinos y a sus autoridades legítimamente constituidas. Nuevos establecimientos (principalmente Port Stanley) fueron comenzados por pobladores escoceses llevados allí desde Gran Bretaña para suplantar a la población argentina expulsada.

Las islas Malvinas están formadas por dos grandes islas, Gran Malvina y Soledad y unos 200 islotes más pequeños. Allí abundan las colinas, y el tiempo frío, húmedo y ventoso no permite el crecimiento de árboles.
Los habitantes de Malvinas se dedican a la ganadería ovina y a la producción de lana. Las islas son una dependencia británica, reivindicadas desde siempre por la Argentina.

El desacuerdo llevó a un conflicto armado cuando el 2 de abril de 1982 fuerzas argentinas desembarcaron y ocuparon las islas durante 74 días; pero, el 14 de junio los ingleses lograron la segunda usurpación tras ganar la guerra de Malvinas. La victoria militar permitió justificar la instalación de una fortaleza en las islas Malvinas, una base de la OTAN el Atlántico sur.

Desde la constitución de 1985, las islas son administradas por un gobernador británico Incluso el Parlamento británico otorgó la ciudadanía británica a los habitantes de las islas.

Malvinas subsiste como uno de los últimos reductos del colonialismo europeo en América. Hasta 1985, Georgia del Sur y las islas Sandwich del Sur fueron gobernadas como a dependencias de las Malvinas. Sin embargo, la nueva constitución hizo que Georgia y Sandwích se convirtieran en un protectorado británico separado de Malvinas.  Desde 1990 los dos países reanudaron las relaciones diplomáticas.

El problema de Malvinas no es una cuestión limítrofe para resolver sino un conflicto soberanía territorial.

¿Cómo solucionar la vieja cuestión?

Recuperar la soberanía en las islas Malvinas es ya una cuestión de Estado y no un tema del gobierno del momento; hoy los partidos políticos argentinos se han unido para luchar; es que Malvinas es una cuestión que requiere continuidad.

A fines de 1998, el canciller argentino pidió a las Naciones Unidas que se involucrara en el tema Malvinas como mediador entre Londres y Buenos Aires. Antes de solucionar el problema de la soberanía, se deben resolver otras cuestiones importantes como el levantamiento de la prohibición de ingreso a las islas de ciudadanos argentinos (resuelto en 1999); el restablecimiento de las comunicaciones y el libre tránsito. Recordemos que estas prohibiciones están vigentes desde la guerra de Malvinas.

Por ahora, los kelpers rechazan el contacto con la Argentina aunque en los últimos tiempos hablan de futuras negociaciones con Buenos Aires. Los consejeros británicos garantizaron a los habitantes de las islas que las negociaciones entre los dos países serían transparentes y que ellos serían consultados ante cualquier decisión

La Guerra de las Malvinas Dia del Veterano y Caidos 2 de Abril de 1982



Desarrollo del la Guerra:
Quince días antes del inicio de la guerra, un grupo de obreros argentinos desembarcó e izó su bandera en Georgia del Sur, isla cercana a las Malvinas y también bajo soberanía británica. Los ingleses amenazaron con expulsarlos.

El 2 de abril de 1982, tres días después de la movilización en la Plaza de Mayo, alrededor de cinco mil efectivos al mando del general Mario Benjamín Menéndez desembarcaron en Puerto Stanley, la capital de las Islas Malvinas, desde entonces rebautizada como Puerto Argentino. Los cuarenta y nueve marines ingleses que conformaban la pequeña guarnición encargada de la custodia del archipiélago fueron capturados y trasladados a Montevideo junto con el gobernador Rex Hunt. El general Menéndez asumió como gobernador de Malvinas. Aunque para la sociedad argentina la toma de Malvinas fue algo inesperado, el plan militar hacia tiempo que se venia analizando.

Gran Bretaña había alertado al gobierno de Estados Unidos cuando la invasión pareció inminente, lo que dio lugar a un infructuoso llamamiento de última hora por parte del presidente estadounidense Ronald Reagan al presidente argentino Galtieri.

El gobierno británico de la primera ministra Margaret Thatcher se enfrentó a una grave crisis política, que provocó la dimisión inmediata del ministro de Asuntos Exteriores, lord Carrington. Margaret Thatcher para mejorar su imagen política decidió liberar las islas y su primer triunfo fue diplomático, pues logró que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas declarara a la Argentina “país agresor” y obtuvo el aval incondicional de EE.UU. y de la Comunidad Económica Europea.

El apoyo latinoamericano a la Argentina fue casi unánime. Nicaragua ofreció tropas; Venezuela, petróleo y Perú, aviones de reemplazo. Solamente el régimen de Pinochet, en Chile, adopté una posición contraria, concediendo a los británicos suministros y bases para unidades de comandos.

Rápidamente se reunió un importante destacamento de fuerzas, formado por dos portaaviones y unos 28.000 hombres. Cuando este destacamento inició su viaje de 8.000 millas hasta el Atlántico sur, se produjo una intensa actividad diplomática por parte del secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores) de Estados Unidos, Alexander Haig, el cual trató de convencer a Argentina de que tenía más posibilidades de alcanzar su objetivo aceptando entablar negociaciones diplomáticas, pero al fracasar en sus esfuerzos, el 30 de abril anunció formalmente el apoyo estadounidense a Gran Bretaña.

Ante la posibilidad cada vez más real de un conflicto bélico, hubo algunos intentos de mediación, entre los que se destacaron el del secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuellar, y el secretario de Estado norte­americano, Alexander Haig. Pero todos fueron infructuosos. El 1 de mayo comenzó la guerra.

El 25 de abril, las fuerzas británicas reconquistaron Georgia del Sur. A comienzos de mayo, tras el despliegue del grueso de sus fuerzas en la zona, los aviones de la RAF (Fuerza Aéreas británicas) comenzaron a atacar las posiciones argentinas, en especial la pista de aterrizaje de Puerto Stanley (Puerto Argentino, antiguo Puerto Soledad). Aunque los británicos no lograron expulsar a las fuerzas aéreas y navales argentinas, el submarino nuclear Conqueror provocó el hundimiento del crucero argentino General Belgrano, falleciendo 368 hombres. A continuación, un misil Exocet lanzado por la aviación argentina hundió a un destructor británico, el HMS Sheffield.

Los británicos se prepararon para un desembarco anfibio en la Gran Malvina (una de las mayores islas del archipiélago), una operación militar bastante difícil. Fuerzas especiales reconocieron la isla para determinar las posiciones de las tropas argentinas e identificar los lugares más apropiados para el desembarco. Mientras tanto, la actividad diplomática continuaba, primero a iniciativa del gobierno peruano y, después, del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Javier Pérez de Cuéllar. Una vez más, el gobierno argentino se negó a contemplar la posibilidad de una retirada militar si no se le garantizaba que las negociaciones directas desembocarían en una transmisión de soberanía.

Uno de los hechos más dramáticos de la guerra tuvo lugar el día 2 de mayo. Un submarino británico detectó, gracias a la información satelital proporcionada por EE.UU., el crucero “General Belgrano”, mientras navegaba fuera de la zona de exclusión. El crucero fue torpedeado y hundido. La cifra oficial de muertos ascendió a 368 hombres.

El 21 de mayo, unos días después de que concluyeran los esfuerzos de la ONU, sin que se produjera ningún avance, las tropas británicas desembarcaron en San Carlos (en la Gran Malvina). El desembarco se llevó a cabo con éxito, pero durante los días siguientes no cesaron los ataques aéreos contra los buques británicos que trataban de desembarcar suministros en tierra. Fueron hundidos tres buques de guerra y un mercante, el Atlantic Conveyor, varios helicópteros se perdieron y numerosos aviones argentinos fueron derribados.

El saldo final de la guerra fue la reocupación de los tres archipiélagos por parte del Reino Unido y la muerte de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.

ÚLTIMOS COMBATES 
El principal combate en tierra, después del desembarco, se produjo el 28 de mayo, cuando un contingente británico formado pLa Guerra de las Malvinas Dia del Veterano y Caidos 2 de Abril de 1982or 600 hombres derrotó a una guarnición argentina mayor en número en Goose Green (en Malvina del Sur), tras un duro enfrentamiento. Los británicos avanzaron hacia la principal guarnición argentina que estaba situada en la capital, Puerto Stanley (Puerto Argentino), y el 8 de junio se produjo su mayor desastre, cuando el buque de transporte Sir Galahad fue destruido por aviones argentinos en Port Fitzroy.(foto derecha: Leopoldo F. Galtieri)

Poco a poco, mediante ataques combinados de artillería e infantería para acabar con la intermitente resistencia argentina, los británicos tomaron las tierras altas que rodean Puerto Stanley (Puerto Argentino). El 14 de junio, la guarnición argentina, a las órdenes del general Menéndez, se rindió. La Junta Militar que controlaba el poder en Argentina dimitió poco después de la derrota. Las islas fueron fortificadas por los británicos, manteniendo su carácter de colonia, aunque a sus habitantes se les concedió la plena ciudadanía británica.

En ese contexto llegó a la Argentina el Papa Juan Pablo II. Su visita fue interpretada como un intento de convencer al gobierno de que terminara la guerra. El 14 de junio los 11.000 soldados argentinos se rindieron ante el general inglés Moore. Al día siguiente, Galtieri convocó a la población a la Plaza de Mayo para anunciar la rendición

POSICIÓN DE CHILE:
Las razones formales aducidas por el gobierno chileno al abstenerse, junto a EE.UU, Colombia y Trinidad y Tobago en la votación del TIAR fue el incumplimiento de parte de Argentina de la resolución 502 de las Naciones Unidas. La razón de fondo puede haber sido que la política exterior de la junta militar argentina se había vuelto imprevisible y que este nuevo ímpetu de recuperación de la soberanía argentina podía llegar hasta las fronteras chilenas reconocidas por el multilateral Laudo Arbitral de 1977, pero que la Argentina había declarado nulo en forma unilateral. Chile no podía apoyar una agresión que más tarde se podía volver contra sí mismo. Por esta razón las pésimas relaciones entre Chile y Gran Bretaña se tornaron en cooperación.

Dice la Constitución Argentina: "La Nación Argentina ratifica su legitima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias de Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino".

 LA MARCHA DE LAS MALVINAS

¡Tras su manto de neblinas, 
no las hemos de olvidar! 
"¡Las Malvinas, argentinas!" 
clama el viento y ruge el mar. 

Ni de aquellos horizontes 
nuestra enseña han de arrancar, 
pues su blanco está en los montes 
y en su azul se tiñe el mar. 

Por ausente, por vencido 
bajo extraño pabellón, 
ningún suelo más querido 
de la Patria en la extensión. 

¿Quién nos habla aquí de olvido, 
de renuncia, de perdón? 
¡Ningún suelo más querido 
de la Patria en la extensión! 

¡Rompa el manto de neblinas, 
como un sol, nuestro ideal; 
"Las Malvinas, argentinas 
en dominio ya inmortal" 

!Y ante el sol de nuestro emblema. 
Pura, nítida y triunfal, 
brille, ¡oh Patria!, en tu diadema 
la perdida perla austral. 

(coro) ¡Para honor de nuestro emblema, 
para orgullo nacional, 
brille, ¡oh patria!, en tu diadema 
la perdida perla austral! 


Letra: Carlos Obligado 
Música: José Tieri




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