martes, 13 de diciembre de 2016

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Celebramos a Nuestro Patrono!!!!

Con mucha alegría conmemoramos el Día de Nuestro Patrono "Dean Gregorio Funes", allí mostramos nuestros proyectos realizados y nos visitaron supervisores del distrito.
Sabías ???
 DEAN GREGORIO FUNES, nació en Córdoba en 1749. Cuando Gregorio y sus dos hermanos eran pequeños, falleció su padre. La madre, profundamente religiosa, los colocó en el Real Colegio de Monserrat. Les tocó vivir el episodio traumático del reemplazo de los padres jesuitas por los frailes franciscanos. Del colegio pasó a la universidad de Córdoba, donde concluyó la carrera de teología con el título de doctor y fue ordenado sacerdote en 1773.
Más adelante, en sus memorias destacará que la enseñanza que recibió era demasiado tradicionalista y no estaba abierta a las corrientes del pensamiento del siglo XVIII.
A pesar de su graduación universitaria, fue destinado desempeñar su ministerio en alejados curatos rurales. Escribió varias veces al obispo para obtener su permiso a fin de continuar y profundizar sus estudios en España, sin resultado. A pesar de  sus votos de obediencia a las autoridades eclesiásticas, dado que pertenecía al clero secular, viajó a Buenos Aires, donde consiguió autorización del gobernador para embarcarse rumbo a la península.
En 1775 comenzó la carrera de jurisprudencia en la universidad de Alcalá de Henares, que se destacaba por ser la de espíritu más progresista en España.
Durante los cinco años de su permanencia en España tuvo la oportunidad de admirar a Madrid, una de las capitales europeas más destacadas, y pudo apreciar los grandes progresos culturales que se producían en la metrópoli durante el reinado de Carlos III.
En 1779 recibió el título de abogado, cuyo documento original lleva la firma del mismo monarca.
Lo que había visto en España, la emancipación de las colonias inglesas, las avanzadas ideas políticas de ese siglo y el acopio de libros que hizo allí y que condujo consigo en su viaje de regreso, le hicieron entrever la posible emancipación política de su país.
En 1791 el obispo de Córdoba lo nombró provisor y vicario general de la diócesis.
En 1801 tendrá la oportunidad de ser conocido en Buenos Aires. Funes consideró que se había ofendido la dignidad del obispo por una publicación aparecida en el “Telégrafo Mercantil del Río de la Plata”, del que era editor Francisco Cabello y Mesa.
Funes respondió con un largo escrito, que se conoce con el nombre de “Carta crítica”, el que fue publicado en dicho periódico.
Cuando “Carta critica” fue conocida en Buenos Aires, Funes salió del anonimato y llamó la atención de los hombres que habían constituido un núcleo intelectual llamado a gravitar ulteriormente en la vida política del país. El “Telégrafo” era el órgano periodístico de ese núcleo.
Cabello y Mesa no solo fundó y dirigió el periódico, sino que organizó la primera Sociedad Patriótica literaria y económica en el Plata, de la que formaban parte entre otros el abogado Juan José Castelli y el poeta Manuel de Lavardén.
Cuando dicha publicación fue clausurada, fue reemplazada por otra de las misma tendencia, el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio” dirigido por Juan Hipólito Vieytes. Funes fue uno de los colaboradores que escribieron para dicho periódico.
En 1803 fue designado Deán de la catedral de Córdoba por el rey Carlos III. Dicha dignidad le permitía presidir el cabildo eclesiástico constituido por los canónigos de la catedral. De esta manera había llegado, aunque no podía saberlo, a la culminación de su carrera eclesiástica. Funes aspiró posteriormente a obtener el obispado de Córdoba o de Salta, pero sus expectativas no pudieron realizarse.
Mientras el obispo designado de Córdoba, Orellana, permanecía en España, se suscitó un conflicto entre el Deán y el cabildo eclesiástico por el gobierno transitorio de la diócesis. El pleito fue trasladado a la Audiencia de Buenos Aires, ante la cual Funes se hizo representar por el abogado Mariano Moreno. Finalmente, el juez de Charcas falló a favor del Deán.
Un largo entredicho se produjo también entre la Orden de San Francisco y el clero diocesano de Córdoba por el gobierno del colegio y de la universidad. La real cédula de 1767 prescribía que los jesuitas debían ser reemplazados por eclesiásticos seculares, pero el gobernador de Buenos Aires, que debía hacerla cumplir, entregó ambos establecimientos a los frailes franciscanos.
Recién en 1807, por orden del virrey Liniers, los regulares debieron abandonar el colegio y la universidad. Un claustro reunido al efecto eligió al Deán Funes rector de ambos establecimientos.
A pedido del virrey Liniers, Funes viajó a Buenos Aires en 1808 para explicar las reformas que planeaba realizar en el plan de estudios de la universidad, planteando al mismo tiempo las dificultades que le ocasionaban los escasos fondos con que contaba. En la capital tuvo oportunidad de dialogar con Castelli, Belgrano y otros patriotas que elaboraban planes revolucionarios.
En 1809 llegó al Río de la Plata el virrey Cisneros, quien reemplazó a Liniers y consideró conveniente desterrarlo a Mendoza, pero éste eligió residir en Córdoba, a pesar de las órdenes recibidas.
El 25 de mayo de 1810 fue destituido el virrey español y se constituyó el primer gobierno patrio: la Junta provisional de gobierno de las Provincias del Río de la Plata.
Al conocerse en Córdoba lo sucedido en Buenos Aires, las autoridades decidieron resistir al nuevo gobierno y restituir a Cisneros en el mando.
Se reunió entonces una junta integrada por el gobernador intendente Gutiérrez, Liniers, los alcaldes del cabildo, el asesor del gobierno, el jefe de las milicias, el ministro de la real hacienda, el obispo Orellana y su provisor, el Deán Funes. El objeto de esta junta era deliberar acerca del partido que se debía tomar. Tanto el gobernador Gutiérrez como Liniers argumentaron que no debían aceptar la autoridad de la Junta de Buenos Aires, y defender la causa de la Nación Española y del rey Fernando VII.
Ninguno de los presentes los rebatió, a excepción de Funes, que defendió a los revolucionarios, y pidió a los conspiradores que reconsiderasen su decisión pues se encendería una guerra civil en la que la suerte de la guerra les sería fatal.
Los contrarrevolucionarios debatieron sobre la conveniencia de fusilar al Deán, debido a su actitud, pero no lograron entenderse y no adoptaron ninguna resolución.
A todo esto Funes redactó un Dictamen a favor de la revolución, que hizo circular por la ciudad, lo envió a Buenos Aires y fue publicado por “La Gazeta” el 7 de agosto.
Los conspiradores no pudieron reunir suficientes soldados, que se dispersaron ante la llegada del ejército patriota. Los jefes fueron apresados y ajusticiados, a pesar de los esfuerzos de Funes para salvarles la vida.
Debido a su prestigio cultural y político, fue elegido en Cabildo abierto como diputado ante la Junta gubernativa de Buenos Aires.
Esta asamblea fue presidida por Pueyrredón, nombrado gobernador interino de Córdoba.
Comenzaba así su vida pública, que con breves intervalos constituiría su mayor dedicación al servicio del país.
Llegó a Buenos Aires en octubre de 1810. La circular del 27 de mayo emitida por la Junta prescribía que los diputados de las provincias se incorporarían a la Junta, pero esta disposición no se cumplió momentáneamente, pues se consideró más razonable que cuando estuviesen todos los representantes en la capital formaran un Congreso que decidiese la forma de gobierno. Funes encontró conveniente esta resolución, si bien posteriormente cambió de parecer debido a los acontecimientos que fueron desarrollándose.
Mientras tanto, el Deán publicó en “La Gazeta” su pensamiento político, que se expuso en tres cartas enviadas al periódico.
En ellas se pone de manifiesto que sus inspiradores son Santo Tomás, Rousseau y los teólogos españoles. Entiende que el congreso que se reunirá debe sancionar una constitución, lo cual implica la existencia de un estado independiente.
En diciembre de 1810 hizo crisis el enfrentamiento que dentro de la Junta oponía a los partidarios de Saavedra y de Moreno. En la Junta había mayoría morenista, por cuya razón, el presidente de la misma opinó que los diputados provinciales debían incorporarse a dicha Junta, lo que modificaría la relación de fuerzas.
A pesar de que Funes había opinado en sentido contrario y tenía buena relación con Moreno, consideró que ya era oportuno que los diputados entrasen en el gobierno, así que apoyó la propuesta de Saavedra.
Se convocó a una reunión conjunta de los integrantes de la Junta y de los diputados el 18 de diciembre. En esta oportunidad, el Deán habló en nombre de todos los representantes del interior, reclamando el derecho a incorporarse y tomar parte activa en el mando hasta que se reuniese el Congreso que estaba convocado.
En la votación realizada a continuación se impuso la tesis de Saavedra, lo que fue motivo para que Moreno renunciase a su cargo.
Funes sustituyó a Moreno en la dirección de “La Gazeta”. En la Junta, obtuvo la sanción del Reglamento que creaba las Juntas provinciales gubernativas, cuyos miembros (cuatro vocales) “sean elegidos por los pueblos”, procedimiento que contiene el germen del sistema democrático y representativo, pero no federal, pues tales Juntas estarán sujetas a la Junta Superior de Buenos Aires y serían presididas por los respectivos gobernadores intendentes.
La iniciativa no produjo buenos resultados, porque fueron motivo de enfrentamientos  y desórdenes producidos por las discrepancias entre las Juntas y los Cabildos de cada ciudad.
Otra de las iniciativas del diputado por Córdoba fue la implantación de la libertad de imprenta, aprobando un reglamento propuesto por el Deán en el que se autorizaba la libertad de prensa y se reprimía sus excesos.
El conflicto político entre saavedristas y morenistas continuaba, a pesar de la muerte de Moreno. Sus partidarios organizaron una Sociedad Patriótica y algunos de ellos todavía integraban la Junta.
Saavedra contaba con apoyos mayoritarios, pues era respaldado por los regimientos que estaban en Buenos Aires y por las gentes de los suburbios.
El 6 de abril de 1811 sus partidarios exigieron al Cabildo que desterrase a todos los morenistas (los más destacados eran Azcuénaga, Larrea, R. Peña, Vieytes, Beruti y French) todo lo cual fue aprobado por la Junta y el Cabildo. Los expatriados fueron sustituidos por adictos y amigos de Saavedra.
La Junta creyó conveniente emitir un Manifiesto a la población para explicar los motivos que produjeron la “asonada” o “movimiento” o “golpe de estado” del que participaron “el pueblo y las tropas”. El manifiesto fue redactado por Funes, lo que ratifica que seguía adherido a la facción saavedrista.
En dicho manifiesto califica como “hombres fanáticos” a los integrantes de la Sociedad Patriótica, y explica que en la Junta había quienes no pensaban como su presidente, tratando así de justificar la destitución. El criterio era desacertado, pues significa avalar la uniformidad de opiniones en el gobierno, lo que contradice las ideas que había expresado en varios documentos anteriores.
El Deán se arrepintió con el tiempo de lo que había dicho en esa ocasión, por eso publicó en 1814 una retractación por los conceptos y las ofensas causadas a las personas que se mencionaban en el documento.
A pesar de los sucesos ocurridos, la oposición contra la Junta no dejó de crecer. La Sociedad Patriótica seguía existiendo y las desinteligencias entre la Junta y el Cabildo fueron en aumento. Un Cabildo abierto realizado en setiembre de 1811 pidió a la Junta que abandonase sus funciones ejecutivas y se crease un Triunvirato que habría de ejercerlas. Fueron elegidos a tal efecto Chiclana, Sarratea y Paso, actuando como secretarios Rivadavia, Vicente López y José Julián Pérez.
En cuanto a la Junta, se limitaría a las funciones legislativas en su carácter de “Junta Conservadora de la soberanía del señor don Fernando VII y de las leyes” y debía dictar un Reglamento al cual debía ajustarse el Triunvirato. Pero éste rechazó este documento, disolvió a la Junta y ordenó a los diputados que regresasen a sus respectivas ciudades de provincia. Desde luego que Saavedra fue destituido de sus cargos y exiliado.
Funes, en cuanto era el principal sostén de la política de Saavedra en el gobierno, fue arrastrado por la desgracia de su partido. Fue despojado de su carácter de diputado y apresado debido a la acusación de que había participado de una rebelión fracasada producida en diciembre de 1811. Se le instruyó un proceso en el que no se pudo comprobar la validez de las acusaciones y puesto en libertad después de padecer cuatro meses de prisión. Debe tenerse en cuenta que tenía más de sesenta años de edad.
Decidió entonces apartarse de la política pero nunca regresó a su ciudad natal, puesto que Buenos Aires se había convertido en el centro de sus amistades, vinculaciones, estudios y lecturas. Emprendió la elaboración de un “Ensayo” sobre la historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán, cuyo proyecto databa de 1804.
El gobierno estaba interesado en ello, y había dado las órdenes correspondientes para que tuviera acceso a los archivos públicos. El mismo Rivadavia se ocupó de facilitar su tarea, hasta que los tres primeros tomos se imprimieron en 1815 y 1816.
Habiéndose convocado el Congreso general constituyente en Tucumán, fue elegido diputado por Córdoba en 1815, por unánime votación de la asamblea electoral, a pesar de estar alejado de la política. El Deán resignó esta designación, y lo hizo por segunda vez al insistir la asamblea electoral cordobesa. Insistió ésta por tercera vez, con el apoyo del Director Ignacio Álvarez Thomas, pero Funes se mantuvo inflexible.
El Director supremo Pueyrredón le pidió viajara a Santa Fe para actuar como intermediario entre el gobierno nacional y el de la provincia, que estaban en guerra, pero no tuvo éxito debido a que Santa Fe se encontraba dentro de la órbita de Artigas.
En 1818 la provincia de Tucumán lo nombró su diputado ante el Congreso, que desde ese año sesionaba en Buenos Aires. En ocasión de sancionarse la constitución de 1819, el Congreso encargó a Funes la redacción de un manifiesto a los pueblos para que aceptasen dicha constitución.
Uno de los proyectos que fueron estudiados por el Congreso fue el de establecer una monarquía en el Río de la Plata, el que no prosperó. Cuando el Directorio y el Congreso fueron derrocados en 1820, el gobierno provincial que se formó consideró que los diputados habían incurrido en el delito de alta traición a la patria por haber intentado implantar dicha forma de gobierno. Decretó la prisión de todos los diputados, entre ellos Funes, pero el proceso quedó cerrado al cabo de un mes y medio.
En cuanto a las ideas políticas del Deán, nunca se pronunció a favor del centralismo unitario ni del federalismo caudillista, sino que opinó siempre que debía constituirse un gobierno que contribuyera al bien común y a la felicidad del pueblo.
La situación económica de Funes se fue deteriorando a partir de 1810, y había llegado en 1820 a un estado de angustia y de pobreza. Había perdido todos sus bienes a consecuencia de las guerras por la emancipación y sobre todo por las guerras civiles. A los 72 años, abrió su estudio para solventarse con el ejercicio de la abogacía.
Rivadavia, ministro del gobierno de Martín Rodríguez, lo ayudó en cuanto pudo, otorgándole una pequeña pensión y encomendándole diversas tareas con carácter oficial.
En esta época publicó trabajos periodísticos en “La abeja argentina”, “El centinela” y “El Argos de Buenos Aires”.
Cuando se reunió el Congreso constituyente en 1824, Funes fue nombrado otra vez diputado por Córdoba y esta vez aceptó. Tuvo parte activa en todas las sesiones y en las comisiones internas que se formaron. Su opinión siempre tenía gran influencia.
Falleció en 1829.
Al año siguiente, el gobernador J. M. de Rosas decidió erigir un monumento a su memoria en el cementerio de Buenos Aires. En Córdoba es recordado por una estatua que se encuentra en el parque Sarmiento. Con ocasión del centenario de su muerte, sus restos se trasladaron a la catedral de Córdoba.




lunes, 14 de noviembre de 2016

Lecturas grabadas

lunes, 31 de octubre de 2016

20 de noviembre – Día de la Soberanía Nacional



Este hecho histórico es celebrado a partir  de la promulgación de la Ley 20.770, por la que el 20 de noviembre se declaró Día de la Soberanía Nacional, por iniciativa del historiador José María Rosa.
Históricamente, los federales y nacionalistas argentinos han considerado el combate de la Vuelta de Obligado como el más importante triunfo en la lucha por consolidar y hacer respetar la soberanía de las nuevas repúblicas.
La Batalla de la Vuelta de Obligado ha sido recordada en los billetes de 20 pesos argentinos, que en una cara lleva el retrato de Juan Manuel de Rosas y en su reverso una imagen de la Batalla de la Vuelta de Obligado.
Los pocos emblemas de los estados de la Confederación Argentina que fueron tomados por los franceses fueron reintegrados a la República Argentina por el premier francés Jacques Chirac.
El sitio donde estuvo ubicada la batería argentina es hoy un sitio histórico, con monumentos e inscripciones que recuerdan el hecho.
En el cruento Combate de la Vuelta de Obligado, del 20 de noviembre de 1845, el Regimiento de Patricios al mando del coronel Ramón Rodríguez tuvo una actuación tan valerosa que, muchos años más tarde, en 1883, el que fuera jefe en aquella oportunidad de las fuerzas inglesas, entregó al consulado argentino en Londres una bandera argentina tomada en el combate contra las tropas nativas.
En 1973, durante el  gobierno de  Juan Domingo Perón, el Congreso Nacional declaró el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional  con carácter de feriado optativo, lo que fue abolido durante la dictadura militar.

El día 3 de noviembre de 2010 se firmó el decreto 1584 nuevamente declarando el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional, con carácter de feriado nacional en toda la República Argentina


La vuelta de Obligado

La importancia de Obligado no es simplemente recordativa, sino que es conceptual, por su significación en la larga lucha de los argentinos por la SOBERANÍA NACIONAL.
Sospechaban que fuera posible la agresión colonialista de las dos potencias más grandes del orbe. Rosas previó que el escenario iba a ser el río Paraná. Allí la escuadra anglo-francesa realizaría su demostración de fuerza. El general Lucio N. Mansilla intuyó la ventaja de fortificar la Vuelta de Obligado. Allí el río tiene 700 metros de ancho y un pronunciado recodo, facilitando su defensa. Por allí debían pasar las escuadras de Gran Bretaña y Francia rumbo a Corrientes. Mansilla hizo tender, de costa a costa, sobre 24 lanchones desmantelados y fondeados en línea, tres gruesas cadenas. En la ribera derecha se montaron cuatro baterías: Restaurador Rosas, General Brown, General Mansilla y Manuelita, artilladas con 30 cañoncitos de bronce que no sobrepasaban el calibre 20.
Había 2 mil hombres detrás de las trincheras. Los campesinos estaban al mando de Facundo Quiroga (hijo del caudillo riojano y vecino de San Pedro).
Dos días antes de la batalla, los vapores de vanguardia de los invasores arribaron a las cercanías de Obligado. Mansilla se hizo transportar en un bote para reconocer a la escuadra colonialista y regresó a su batería.



Era tal la lluvia, que los comandantes anglo-franceses difirieron el ataque para el día siguiente.
Se presentaba un panorama lluvioso antes de la Batalla.
Ese día 20 la neblina se disipó y los agresores ordenaron el ataque. Mansilla, enfurecido, dijo a la tropa: “¡Allá los tenéis! Considerad el insulto que hacen a la soberanía de nuestra patria al navegar, sin más título que la fuerza, las aguas de un río que corre por el territorio de nuestro país. ¡Pero no lo conseguirán impunemente! Vamos a resistirles con el ardiente entusiasmo de la libertad. ¡Suena ya el cañón! ¡Tremola en el Paraná el pabellón azul y blanco y debemos morir todos antes de verlo bajar de donde flamea!”.

El primer barco extranjero estuvo a tiro de las baterías. Mansilla dio la señal de fuego con el tradicional "¡Viva la patria!". Respondieron 96 bocas de fuego de mayor potencia que nuestros simbólicos cañoncitos. Los buques anglo-franceses eran: vapor Gorgon, llevando la insignia del comandante Hotham; fragata Firebrand; corbeta Comus; bergantín Philomel; bergantín Dolphin; bergantín Fanny; bergantín San Martín (de la armada argentina, capturado en Montevideo) con la insignia del comandante en jefe Trethouart; vapor Fulton; corbeta Expeditive; bergantín Pandour; bergantín-goleta Procide. Eran 11 buques con 99 cañones de grueso calibre.
Una nave invasora se aprestaba a cortar las cadenas cuando calmó el viento. Debió anclar. Fue blanco de las cuatro baterías, saldo: dos oficiales y 44 hombres fuera de combate, dos cañones desmontados y la arboladura a punto de caer; una bala le había cortado la cadena del ancla, y la fragata fue arrastrada corriente abajo.

A mediodía Mansilla comunica a Rosas que los enemigos no pudieron llegar a él, pero que no tardarían en hacerlo. Los nuestros se quedaron sin municiones. Ante la imposibilidad de poder responder con la efectividad requerida, el comandante del Republicano, capitán Craig, quema su último cartucho y vuela la nave para que no caiga en poder del enemigo. Los buques aliados avanzan. Las baterías concentran el fuego.
La figura de Mansilla se trasluce en medio de las nubes de pólvora, concentrando su esfuerzo en ese punto del Paraná donde se juega la honra y el derecho de la patria. Era la 1:00 pm y las cadenas, aún, no habían sido cortadas. Los cañones de tierra hacen retroceder a la Comus y anulan al San Martín. El vapor Fulton se acercaba a las obcecadas cadenas, aunque perdió al maquinista, un cañón estaba averiado y sufrió perjuicios en el casco y en la máquina. Una lancha del Firebrand se va adelante y el jefe Hope consigue cortar las cadenas. El Firebrand, el Fulton y el Gordon pasan del otro lado, recibiendo el fuego de los cañones de Thorne. Pero la artillería de la Expeditive destruye a la primera batería, aniquilando a todos sus hombres. En medio de todo esto había una mujer. Era la Tía Marica, también llamada la Charlatana que, desde un médano, vivaba a "mi amito el Restaurador" mientras Mansilla trataba de cortar el paso -por el río Paraná- a los prepotentes invasores; a Marica la Charlatana una bala le arranca la cabeza que queda balanceando de un árbol.
La batería Manuelita es destrozada. El reducto de Thorne está incendiado; aunque tozudamente cause estragos al enemigo inmensamente superior. La situación era insostenible para los argentinos. No quedan municiones. A las 4:55 pm hace su último disparo y dos minutos después una granada enemiga lo voltea. "No ha sido nada" –dice- al levantarse. Le fracturaron el brazo y golpearon la cabeza. Quedó sordo para siempre.
Los defensores de la Vuelta de Obligado no contestan el fuego. Desmontados los cañones de las baterías, muertos casi todos los artilleros y sin cartuchos de pólvora. Los agresores están listos para el desembarco, protegiéndose con el cañoneo de los buques. Los últimos defensores que quedan se preparan para repelerlos, sólo con armas blancas, según las órdenes de Mansilla. Éste es derribado por un golpe de metralla a la altura del estómago.
Los piratas, penetraron, violando el espacio nacional. La infantería nacional es diezmada. Los aliados contaron 150 hombres fuera de combate y tres buques quedaron inutilizados. Las dos horas finales de la batalla aniquilan a la resistencia nacional. Son las 8:00 pm y los héroes de Obligado han caído. Pero la bandera de guerra de las baterías no cayó en poder de los anglo-franceses porque quedó destruida por el fuego. Baldomero García diría en la Legislatura bonaerense “... la bandera de mi patria, nunca fue rendida sino hecha pedazos”.
http://profesor-daniel-alberto-chiarenza.blogspot.com.ar/2011/11/20-de-noviembre-de-1845-dia-de-la.html







Canciones
•La vuelta de Obligado Libercanto
•Ahí vienen (Zamba en la Vuelta de Obligado)
•La vuelta de Obligado.Alberto Merlo

Vídeos:
Vuelta de Obligado. Canal Encuentro


Breve sobre Juan Manuel de Rosas y la Vuelta de Obligado

La Asombrosa Excursión de Zamba en Vuelta de Obligado

Enlaces Externos:
Cuestiones acerca de la soberanía:


Jornada ESI

El jueves 27 de Octubre se trabajó en todos los grados sobre la prevención y erradicación de la violencia de género. 

martes, 11 de octubre de 2016

Babú...Booktrailer realizado por los chicos de 4º grado


Con los chicos de 4º leímos la novela de Babú, a través de su lectura descubrieron diferentes valores como por ejemplo, el respeto a pensar diferente, el concepto de supervivencia y de libertad, etc.
Posteriormente realizaron con entusiasmo un booktrailer en forma cooperativa, para que otros chicos compartan esta lectura.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

AL FIN LLEGÓ LA PRIMAVERA!!!!!!

Nuestra querida Escuela "Dean Funes" Nº 27 D.E. 4º, recibió con mucha alegría la llegada de la Primavera. Festejamos bailando, haciendo trencitos por el patio y comiendo. También los chicos y todos los profes nos disfrazamos. Le agradecemos a nuestra directora Juliana que tuvo la iniciativa en festejar este acontecimiento.

lunes, 19 de septiembre de 2016

martes, 6 de septiembre de 2016

Invitación al Acto

La escuela infantil Nº 11 D.E. 4º nos invitó a participar del Acto de "Imposición de la Bandera de Ceremonia", dicho festejo se realizó el día 5 de Septiembre del corriente año; allí estuvimos presentes con nuestros abanderados de 7º. Lo vemos???

viernes, 26 de agosto de 2016

¿Cómo enseñar ortografía?


La ortografía es la parte de la gramática normativa encargada de establecer las reglas que regulan el correcto uso de las palabras y de los signos de puntuación en la escritura. La base de la ortografía está compuesta por una serie de convenciones establecidas de antemano por una comunidad lingüística con el objetivo de respetar y mantener a través del tiempo la unidad de la lengua escrita que corresponda. En tanto, en el caso de aquellos países que poseen una Academia de Lengua, tal es la función que desempeña en los países hispanoparlantes la Real Academia Española de la Lengua, será está misma entonces la institución encargada de desempeñar la tarea de regulación que antes mencionábamos.

La razón por la cual la ortografía resulta del establecimiento de convenciones, radica en el hecho que no siempre hay una correspondencia unívoca entre el sonido y la grafía de un término. Por otro lado, partiendo de la base que desde siempre existieron una importante cantidad de lenguas en el mundo entero es que los criterios utilizados para fijar las convenciones no serán los mismos para cada lengua, por lo cual, cada una, observará el suyo propio. Por ejemplo, en el caso del español, el criterio predominante a la hora de establecer las mencionadas reglas fue el fonético, pero en lenguas como el inglés y el francés el etimológico ha sido el criterio empleado para fijarlas, hecho que en realidad es la causa del porqué a veces en estos idiomas se suscita una divergencia entre la escritura y la pronunciación.

Dentro de la enseñanza en general y ni hablar dentro de la enseñanza de la lengua específicamente, la ortografía ostenta un rol fundamental y clave a la hora del aprendizaje y también para el logro de la estandarización de la lengua, en caso que se trate de una lengua con muy poca tradición escrita, hecho que claro provocará una concreta dispersión dialectal.







martes, 23 de agosto de 2016

Los chicos de 5º paseamos por el Parque Lezama y visitamos el Palacio Lezama (ex Canale)



Compañeros de la Escuela 27 D.E. 4º, el viernes 19 de Agosto tuvimos la oportunidad de escuchar relatos sobre los monumentos que están en el Parque Lezama, un lugar tan cerca de nuestra escuela y tan lleno de Historia y tradición. Contemplamos la Loba de Rómulo y Remo, la Iglesia Católica Ortodoxa, el monumento de Don Pedro de Mendoza ubicado en las esquinas de Defensa y Brasil, etc. Posteriormente agentes del gobierno de la Ciudad nos llevaron al Palacio Lezama, ex "Canale", allí estuvimos en el segundo piso en el Área de Modernización, Innovación y Tecnología; realizamos un taller de Ecología y de Realidad Virtual con imágenes de las Olimpíadas de la Juventud 2018 en Buenos Aires. Disfrutamos mucho del paseo y aprendimos también. Les mostramos algunas fotos de nuestro paseo...




martes, 12 de julio de 2016

Ambar de 3ºA en el Diario La Nación




Te cuento???

Ambar Bertolini de 8 años alumna de tercer grado "A" de nuestra escuela 27 del D.E. 4º, fue reporteada en el diario La Nación; en el mes de Abril del corriente año. Contó que le gusta mucho leer, que al principio leía mucho sobre princesas y que con el paso del tiempo fue abordando diferentes géneros. Ahora es fan de Nadia Fink, escritora de las antiprincesas y de los antihéroes.

Cansados de los clásicos cuentos infantiles en los que la protagonista es una princesa bella que debe ser rescatada, dos editoriales en Argentina lanzaron una propuesta que consideran revolucionaria: la colección de antiprincesas.
"Queríamos romper con el estereotipo de la mujer cuya belleza está basada en su aspecto externo y mostrar ejemplos de mujeres que tienen belleza interior", le explicó a BBC Mundo Nadia Fink, la autora de los libros; como por ejemplo el de Frida Kahlo.
Libertad, creatividad, la búsqueda de justicia, de amor... estas son algunas de las características de las antiprincesas de esta colección.
A diferencia de las clásicas historias infantiles, que son ficción, estas antiprincesas no son de fantasía. Son algunas de las mujeres más destacadas de la cultura y la historia latinoamericana.


lunes, 27 de junio de 2016

1816. 9 de julio. La independencia


Antecedentes

Situación militar

DE LA DERROTA DEL NORTE AL RENACIMIENTO EN LOS ANDES (1815 a 1816)

El Ejército del Norte fue derrotado en 1815 en Sipe Sipe. http://www.portaldesalta.gov.ar/sipesipe.htm.  Así terminaba la tercera y última campaña por tierra al Alto Perú (actual Bolivia), comandada por José Rondeau, Martín Güemes quedó a cargo de la resistencia en Salta. Una insurrección de indígenas y mestizos, armados con palos y piedras, detuvo el avance del ejército realista (español) hacia el sur, dando tiempo a las Provincias Unidas del Río de la Plata de declarar la Independencia.



Desde la recuperación del trono español en 1814, Fernando VII estaba resuelto a reconquistar las colonias americanas. Hasta febrero de 1816 logró en parte su propósito: la caída de los gobiernos revolucionarios de Méjico, Venezuela y Chile, que quedaron en poder de los españoles. El siguiente objetivo de las fuerzas realistas era avanzar sobre las provincias del norte argentino, para entorpecer los preparativos de José de San Martín.

Para ese entonces, San Martín había logrado que lo nombraran gobernador de Cuyo (actuales provincias de Mendoza, San Juan y San Luis). Allí organizó el Ejército de Los Andes. Su propósito: recuperar Chile y desde allí realizar un ataque combinado por tierra y mar a Perú, sede del Virrey de Nueva Castilla y principal foco realista en Sudamérica. Los restos de las fuerzas chilenas, vencidas en Rancagua, se sumaron a San Martín en Mendoza.

Entre tanto, desde la Provincia Oriental (actual República Oriental del Uruguay), el caudillo José Artigas, insurreccionaba al litoral contra la autoridad del Directorio. En agosto de 1816, ya declarada la Independencia en el Congreso de Tucumán, el ejército portugués invadió la Banda Oriental.

EXPEDICIONES AL ALTO PERÚ 

El fin del Ejército del Norte

Entre 1810 y 1815, el Ejército del Norte realizó tres expediciones infructuosas al Alto Perú y quedó aniquilado.

1810-1811. Al mando del teniente coronel Antonio González Balcarce, acompañado por el Comisionado de la Junta de Gobierno de Buenos Aires, Dr. Juan José Castelli, el Ejército del Norte inició su primera campaña al Alto Perú, para evitar la invasión realista (española) sobre Salta. Previamente, por indicación de Mariano Moreno y con el apoyo de soldados británicos establecidos en el país desde las invasiones inglesas, fusiló a Santiago de Liniers en Cabeza de Tigre, Córdoba. Los patriotas vencieron a los españoles en la batalla de Suipacha, ocupando las cuatro gobernaciones alto peruanas (Potosí, Charcas, Cochabamba y La Paz). Derrotados por los españoles en Huaqui, perdieron las provincias del Alto Perú.

 1812-1813. Al mando de Manuel Belgrano, el Ejército derrotó a las fuerzas españolas en Tucumán el 24 de setiembre de 1812. Desde entonces, esa provincia se conoció como "Sepulcro de la Tiranía". El 20 de febrero de 1813, los realistas volvieron a ser vencidos en la batalla de Salta. Belgrano recibió un premio de $40.000, que donó para la creación de cuatro escuelas de primeras letras. A fines de 1813, el Ejército fue vencido en Vilcapugio y Ayohuma, quedando desprotegido el norte argentino. Ante el peligro de invasión a Salta, el coronel José de San Martín reemplazó a Belgrano en la jefatura del Ejército del Norte. San Martín entendía que el problema de la Independencia no se resolvería en el Alto Perú. Por eso, a fines de abril de 1814 renunció al mando y se retiró a Córdoba.


 1815. Al mando de José Rondeau, el Ejército del Norte inició la tercera campaña al Alto Perú en febrero de 1815. Martín Güemes se retiró de la expedición para hacerse cargo del gobierno de Salta y preparar la resistencia en caso de derrota. Rondeau ocupó Potosí, pero fue derrotado en Venta y Media y Sipe-Sipe en 1815. De esa manera se perdieron para siempre las provincias del Alto Perú y quedó aniquilado definitivamente el Ejército del Norte.




COMO SE PREPARAN LOS ESPAÑOLES

El ejército español estaba al mando del Brigadier Joaquín de la Pezuela, que fue designado Virrey del Perú, en reemplazo del marqués de la conquista, José Fernández Abascal y Sousa. En ese momento, una "guerra de republiquetas" librada por indígenas y mestizos armados con palos y piedras detenía las intenciones de los realistas de avanzar sobre Salta, que era defendido Martín Güemes. A cargo del ejército español ha quedado el mariscal José de la Serna, que disponía de más de 4.500 hombres (3.700 infantes, 700 de caballería y 130 artilleros) para luchar contra el Ejército de los Andes, que San Martín estaba armando en Mendoza para recuperar Chile, donde logró juntar casi 2.000 hombres.

DERROTAS DE LA REVOLUCIÓN AMERICANA

El coronel Mariano de Osorio, enviado por el brigadier Pezuela (jefe militar del Virreinato del Perú), desembarcó en la localidad chilena de Talcahuano y avanzó hacia el Norte. Allí derrotó a los patriotas americanos, comandados por Bernardo de O'Higgins, quien atravesó la cordillera y se refugió en la región cuyana, gobernada por San Martín.

Brigadier: Joaquín de la Pezuela 

Abril de 1815.
Una expedición de 10.000 hombres enviada por Fernando VII al mando del general Pablo Morillo llegó a Venezuela, donde se apoderó de Caracas y Cartagena. De ese modo, las Provincias Unidas de Venezuela (actuales Colombia, Venezuela y Ecuador) cayeron nuevamente en poder de los españoles.

Fines de 1815.
Fue derrotado y fusilado el patriota mejicano, Padre José María Morelos (jefe de los revolucionarios). De ese modo los españoles se aseguraron el dominio del Virreinato de Nueva España (Méjico).

UN CAMBIO DE ESTRATEGIA

SAN MARTÍN CREA EL EJÉRCITO DE LOS ANDES (1815-1816)

En mayo de 1814, antes de que el Ejército del Norte fuera aniquilado definitivamente en Sipe-Sipe, San Martín se había dado cuenta de que para detener el avance de los españoles era necesario cambiar de estrategia. Por eso decidió formar un ejército en Mendoza, con el objetivo de cruzar los Andes, recuperar Chile de manos del poder de los realistas y llegar a Perú, para ese entonces el centro del poderío hispano en Sudamérica. Para eso, logró que el Director Posadas lo nombrase Gobernador Intendente de Cuyo (con jurisdicción sobre las actuales provincias de Mendoza, San Juan y San Luis) el 10 de agosto de 1814.

https://sites.google.com/site/gralsanmartin/primer-periodo-1818---8-de-octubre-de-1820/los-numeros-de-linea

El Cuerpo de Auxiliares de los Andes, elevado a la categoría de regimiento Nro. 11 de Infantería, al mando de Juan Gregorio de Las Heras, sirvió de base para la creación del Ejército de Los Andes. Se le incorporaron dos compañías del regimiento Nro. 8 de Buenos Aires y una batería de artillería. En 1815 se concentró en Mendoza el Regimiento de Granaderos al mando del coronel Matías Zapiola. San Martín también organizó las milicias de infantería y caballería de Cuyo. Los hombres de 16 a 50 años que no se presentaran voluntariamente mientras los españoles ocupasen Chile, serían sorteados. Así reunió 400 hombres, que se entrenaban en el campamento del Plumerillo. A fines de 1815, el Ejército de los Andes tenía menos de 2.000 soldados, pero para enero de 1817, superaban los 4.000.




LA SITUACIÓN DE LA PROVINCIA ORIENTAL.

LOS PORTUGUESES EN BRASIL

El emperador de Francia, Napoleón Bonaparte, resolvió invadir Portugal a fines de 1807. Los portugueses eran aliados de Gran Bretaña, la potencia rival de los franceses. La familia real portuguesa y sus colaboradores (cerca de 13000 personas) se embarcaron rumbo a Brasil (que era una colonia de Portugal), instalando un gobierno en Río de Janeiro.

En 1811, la infanta Carlota Joaquina de Braganza (hermana del rey Fernando VII de España y esposa de Juan VI de Portugal) se proclamó defensora de los dominios americanos de su hermano -cautivo de los franceses- y envió un ejército a la Banda Oriental (actual República Oriental del Uruguay) al mando de Diego de Souza.


El ejército de Belgrano en la Banda Oriental

La Primera Junta de Gobierno, instalada en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1810, envió a Paraguay (una de las provincias que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata) un ejército al mando de Manuel Belgrano.

El propósito de la campaña del Paraguay era conseguir la adhesión de esa provincia a la autoridad de la Junta. El grano fue rechazado militarmente y Paraguay desconoció la autoridad, tanto de España como de Buenos Aires.



Al regresar de la campaña del Paraguay, Belgrano se trasladó hacia la Banda Oriental (actual República Oriental del Uruguay) para sumarse a las fuerzas enviadas allí desde Buenos Aires, que al mando de José Rondeau enfrentaban al gobierno español del último Virrey del Río de la Plata, Francisco Javier Elío.

El 10 de Abril de 1811, Belgrano designó al patriota oriental (uruguayo) José Artigas, segundo jefe del Ejército Auxiliar del Norte. Sin embargo el 22 de Abril, la Junta Grande reemplazó a Belgrano por José Rondeau en el mando del Ejército de la Banda Oriental, y dispuso la designación del Tte. Cnel. José Artigas como Jefe de las Milicias Patriotas Orientales. El grano había sido suspendido en sus "Grados y Honores" para ser sometido a juicio por sus derrotas militares en la Campaña del Paraguay. Finalizado el proceso fue reivindicado.

El Éxodo Oriental



El Comandante General de las Milicias Patriotas de la Banda Oriental, José Artigas, derrotó a los españoles en Las Piedras el 18 de Mayo de 1811 y avanzó sobre Montevideo. Pero cuando se preparaba para tomar por asalto la ciudad, se hizo cargo del mando de esas fuerzas José Rondeau.

En octubre de ese año, el Primer Triunvirato, (recién instalado en Buenos Aires) acordó con el virrey español, instalado en la Banda Oriental, Francisco Javier de Elío, levantar el sitio de Montevideo. Las negociaciones incluían el retiro del ejército portugués de la Banda Oriental. Pero los portugueses no cumplieron el trato. En cambio, las autoridades de Buenos Aires retiraron su ejército.

Artigas, ahora reconocido por sus compatriotas como general en jefe de los ejércitos orientales, al levantarse el sitio que pesaba sobre el gobierno español de Montevideo, inició "El Éxodo", retirándose hacia el Norte, al campamento de Ayuí con 300 soldados y 1600 personas del pueblo de la Campaña.

El Directorio declaró a Artigas "reo de traición a la Patria".

El Triunvirato negoció con los portugueses el retiro del ejército lusitano, con el propósito de aislar a la resistencia española de Montevideo.
Sin embargo, a fines de 1813, España había reconquistado su territorio en la Península Ibérica, de manos de los franceses, con ayuda de Gran Bretaña y el rey Fernando VII recuperaba el trono. En esas circunstancias, tropas españolas reforzaron la Plaza de Montevideo y demoraron su rendición.
El peligro inminente en 1814 era la anunciada expedición del Gral. Pablo Morillo (quien a fines de 1815 vencería a los patriotas en Venezuela). Se temía que desembarcara en el Río de la Plata. Era fundamental quitarle una posible base militar en Montevideo desde donde podía atacar a Buenos Aires.
Por entonces, desde Buenos Aires, se intentaban negociaciones con las autoridades españolas, por lo cual, el 20 de enero de 1814, Artigas abandonó el sitio de Montevideo.
En respuesta a esta actitud, el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas, lo declaró "reo de traición a la Patria".

Los españoles se rinden en Montevideo

El Director Posadas, para enfrentar a los españoles en la Banda Oriental, dispone la organización de una flota a las órdenes del marino irlandés Guillermo Brown, capitán de un buque mercante, que encalló en La Ensenada. Brown, que hasta ese momento realizaba con una goleta un servicio regular entre Buenos Aires y Colonia, derrota a los españoles en el Combate de Martín García y bloquea Montevideo, en donde los españoles cuentan con 14 buques de guerra y 13 mercantes armados.



El 20 de Junio de 1814, el Jefe de la Guarnición Española Gaspar de Vigodet capitula, y el Gral. Carlos María de Alvear toma posesión de Montevideo a nombre del Directorio.

Alvear le quitó a los españoles una base de operaciones con 500 cañones, 9000 fusiles, 99 embarcaciones, 390 jefes y 6000 soldados.

El 9 de Julio de 1814, Posadas nombra Gobernador Intendente de la Provincia Oriental al presidente del Consejo de Estado del Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Nicolás Rodríguez Peña.

En febrero de 1815, por exigencia de Artigas, las fuerzas del Directorio evacuaron Montevideo, asumiendo el gobierno de la ciudad, Fernando Otorgués por indicación del caudillo oriental.

Invasión Portuguesa a la Provincia Oriental.

En agosto de 1816, las fuerzas del rey Juan VI de Portugal invadieron la Provincia Oriental, comandadas por el Gral. Carlos Lecor, quien marchó sobre Montevideo con 600 hombres, en tanto que otros 200 avanzaban por el norte, 200 más quedaban como reserva en Río Grande y 1800 avanzaban por el Este. Las fuerzas de Artigas fueron derrotadas por los portugueses en San Borja, Carumbé, India Muerta

Situación política

LA NECESIDAD DE CONCENTRAR EL PODER
SE CREA EL DIRECTORIO (1814-1820)

Al finalizar el año 1813, España se había liberado de la dominación francesa con el apoyo de Gran Bretaña. Fernando VII, en libertad desde el 8 de diciembre, volvía al trono, ansioso de reconquistar el territorio americano. Paralelamente, la Segunda Expedición al Alto Perú había fracasado con la derrota del Ejército del Norte en Vilcapugio y Ayohuma. El sitio de Montevideo se prolongaba porque los españoles habían recibido refuerzos. Y el caudillo oriental José Gervasio de Artigas insistía en establecer un gobierno federal, que excluiría a Buenos Aires como Capital, es decir, impediría la centralización del poder. Esta suma de factores reforzó la urgencia de un sistema político que se impusiese a los peligros internos y externos.

Fue así como, en enero de 1814, la Asamblea General Constituyente (conocida históricamente como Asamblea del Año XIII) creó el Directorio. A partir de entonces, un Director Supremo ejerció el Poder Ejecutivo, asesorado por un Consejo de Estado.

Para desempeñar el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata fue elegido el triunviro Gervasio Antonio de Posadas, quien asumió el 31 de enero de 1814. El Consejo estaría presidido por Nicolás Rodríguez Peña. Esta forma de gobierno duró hasta 1820. Fue el Director Ignacio Álvarez Thomas quien convocó al Congreso Nacional General Constituyente a reunirse en Tucumán. Juan Martín de Pueyrredón era diputado por San Luis, pero el Congreso lo designó Director Supremo.



DIRECTORES SUPREMOS DEL RÍO DE LA PLATA (1814-1820)

Gervasio Antonio de Posadas (1814-1815)
Carlos María de Alvear (1815)
José Rondeau (no se hizo cargo)
Ignacio Álvarez Thomas (1815)
Antonio González Balcarce (1816)
Juan Martín de Pueyrredón (1816-1819)
José Rondeau (1819-1820)

COMO ESTABA COMPUESTO EL DIRECTORIO?

Director Supremo: elegido por la Asamblea Nacional Constituyente. Duraban dos anos en el cargo.

Consejo de Estado: un Presidente (designado por la Asamblea) y siete vocales nombrados por el Director (entre ellos tres secretarios).

DIRECTORIO DE POSADAS (1814-1815)

El 22 de enero de 1814, la Asamblea General Constituyente (Asamblea del Año XIII) ordenó que el poder ejecutivo (administración del gobierno) se concentre en una sola persona con el título de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La Asamblea eligió para el cargo a Gervasio Antonio de Posadas y Presidente del Consejo de Estado que debía asistirlo, a Nicolás Rodríguez Peña. Posadas, hasta entonces, había integrado el Segundo Triunvirato que acababa de ser disuelto.

Identificaba los atributos de mando del Director Supremo una banda, blanca en el centro y azul en los costados, terminada en una borla dorada.

Posadas debía resolver tres problemas principales, a saber:

1. La rivalidad entre Artigas y Rondeau ponía en peligro el dominio de la Banda Oriental.

2. El sitio de Montevideo se prolongaba demasiado tiempo.

3. El proyecto monárquico constitucional que parecía necesario negociar en Europa para impedir la partida de la expedición represora que el rey de España Fernando VII se disponía a enviar al Río de la Plata para reconquistar el territorio.

1) Rivalidad entre Artigas y Rondeau

El ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata, al mando de José Rondeau había sitiado al gobernador español Gaspar de Vigodet en Montevideo.

Pero unos días antes de la asunción de Posadas, el caudillo oriental José Artigas había abandonado el sitio, dejando en una situación militar incómoda a Rondeau.

El Director Posadas declaró a Artigas reo de traición a la Patria y dispuso la creación de una escuadra al mando del marino irlandés Guillermo Brown a fin de atacar a los españoles por mar.

La escuadra comandada por Brown venció a los españoles en el combate de Martín García el 15 de marzo de 1814, iniciando un mes después el bloqueo de Montevideo.

Posadas también desplazó del mando de las fuerzas que operaban en la Banda Oriental a Rondeau, reemplazándolo por el General Carlos María de Alvear.

2) Sitio de Montevideo

Primer Sitio de Montevideo (1811): Lo inició el caudillo oriental Artigas el 21 de mayo. El Virrey del Río de la Plata, instalado en Montevideo, Javier de Elío, solicitó la colaboración del ejército portugués, que al mando de Diego de Souza había invadido a la Banda Oriental desde Brasil. La mediación del embajador británico en Brasil, Lord Strangford, puso fin al sitio, a través de un armisticio, firmado el 21 de octubre entre los españoles, los orientales y la Junta Grande instalada en Buenos Aires.

Segundo Sitio de Montevideo (1812-1814): Lo inició el jefe del ejército del Segundo Triunvirato, que operaba en la Banda Oriental, José Rondeau, el 20 de octubre de 1812. Ya entonces, rivalizaban Artigas y Rondeau por el mando de las fuerzas patriotas. El Director Posadas, encargó la jefatura del ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata que operaba en la Banda Oriental, a su sobrino el general Carlos María de Alvear, ante quien se rindió el gobernador español de Montevideo Vigodet el 20 de Junio de 1814. El 9 de julio de 1814, Posadas designó gobernador Intendente de la Provincia Oriental a Nicolás Rodríguez Peña.

3) El Proyecto Monárquico Constitucional

El Director Posadas envió a Europa a Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia, con el propósito de impedir la expedición represora española que se suponía atacaría el Río de la Plata.

Intentaron los enviados de las Provincias Unidas, negociar con Carlos IV de España (padre de Fernando VII) un proyecto de monarquía constitucional para el Río de la Plata como reino independiente, bajo la corona de un príncipe español.

El proyecto monárquico constitucional fue rechazado en España. Las instrucciones dadas a los enviados por el gobierno de las Provincias Unidas, consistía en proponer a la Corona Española el sometimiento de la provincias del Plata a cambio de una constitución que asegurase la plena vigencia de los derechos civiles.

La Caída de Posadas El general Alvear, después de lograr la rendición de los españoles en Montevideo, marchó a hacerse cargo del Ejército del Norte en reemplazo de José Rondeau.

En Córdoba, Alvear supo que el Ejército del Norte estaba sublevado en Jujuy, en rechazo a las negociaciones del Director Posadas con las autoridades españolas y porque se negaba a reconocer el mando de su nuevo jefe.

Alvear retornó a Buenos Aires sin tomar posesión de la Comandancia del Ejército del Norte.

El 9 de enero de 1815, la Asamblea aceptó la renuncia de Posadas y designó Director Supremo al general Alvear.



DIRECTORIO DE ALVEAR (1815)

El 9 de enero de 1815 la Asamblea Nacional General Constituyente (Asamblea del Año XIII) aceptó la renuncia del Director Supremo Gervasio Posadas, debido a que el Ejército del Norte se había sublevado contra la autoridad del Director. Designó en su reemplazo al General Carlos María de Alvear.

José Rondeau, al mando del Ejército del Norte, desconoció la autoridad de Alvear como Director Supremo. No obstante, Alvear confirmó a Rondeau en la jefatura del Ejército del Norte. Simultáneamente, encargaba a Estanislao Soler el mando del ejército que estaba en Montevideo y él personalmente se proponía ejercer la comandancia de las tropas de la Capital, Cuyo, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes.

Alvear ofreció al caudillo oriental, José Artigas, la independencia de la Banda Oriental, a cambio de que éste retirase su influencia de las provincias del litoral. Artigas rechazó la propuesta, por lo cual Alvear hizo retornar a Buenos Aires a Soler con sus fuerzas. Paralelamente envió a Río de Janeiro a Manuel José García. Este debía entregar al embajador británico en Brasil, Lord Strangford, una documentación a través de la cual ofrecía al ministro inglés de Relaciones Exteriores el dominio del Río de la Plata. El objetivo era evitar que las Provincias Unidas cayeran en poder de los españoles.

Las cartas dirigidas por el Director Alvear a Lord Strangford no llegaron nunca a destino, dado que, Manuel García fue interceptado por Belgrano y Rivadavia, que retornaban de Europa y le hicieron desistir de cumplir con su misión.

Durante los tres meses que duró el Directorio de Alvear, el encarecimiento de la carne y el pan creó un clima de agitación. Como respuesta, el Director Supremo emitió un Bando por el cual se desterraba a varios ciudadanos, estableciendo la pena de muerte para los casos de deserción y conspiración. Estas medidas alteraron aún más a la población.

Alvear abandonó la Capital acuartelándose con sus fuerzas en Olivos, mientras Artigas se disponía a apoderarse de Santa Fe, para después avanzar sobre Buenos Aires.

En marzo de 1815, Santa Fe se declaró independiente del Directorio y se sumó al Protectorado de los Pueblos Libres (liga de Artigas).

El Director Alvear mandó al coronel Álvarez Thomas a recuperar Santa Fe. Este se sublevó con sus fuerzas contra el Director Supremo, en la posta de Fontezuelas, cerca de Arrecifes, Provincia de Buenos Aires.

En abril de 1815, la Asamblea aceptó la renuncia de Alvear, pero un movimiento popular obligó también a la disolución de ese cuerpo, quedando el gobierno transitoriamente en poder del Cabildo de Buenos Aires.

DIRECTORIO DE ÁLVAREZ THOMAS (1815-1816)

En 1815, una revolución puso fin al mandato del Director Carlos María de Alvear y produjo la disolución de la Asamblea del Año XIII. El Cabildo quedó transitoriamente a cargo del gobierno y una Junta Electoral designó Director Supremo a José Rondeau. Como éste se encontraba al mando del Ejército del Norte, quedó en su lugar el coronel Ignacio Álvarez Thomas, quien había sublevado al ejército en Fontezuelas contra Alvear.

Lo primero que hizo el nuevo Director fue ofrecerle a Artigas la independencia de la Banda Oriental, a cambio de que abandonara el control de Entre Ríos y Corrientes. Pero el caudillo oriental no quiso negociar y reclamó el reconocimiento oficial de su Protectorado sobre Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Corrientes, además de la devolución del armamento tomado en Montevideo a los españoles. También rechazó el Estatuto Provisional de 1815, que convocaba a la formación de un Congreso General en Tucumán.

Fue entonces cuando Álvarez Thomas ordenó a Juan José Viamonte invadir Santa Fe, donde hizo arriar la bandera de Artigas. Pero buena parte de las fuerzas de Viamonte se incorporó al Ejército de los Andes y solo se quedó con 400 hombres. En marzo de 1816, la campaña santafesina (áreas rurales de la provincia) se levantó contra Viamonte, quien quedó detenido en el Cabildo.

Manuel Belgrano recién volvía de una misión diplomática en Londres. Y Álvarez Thomas le encomendó la jefatura del Ejército de Observación, situado en San Nicolás de los Arroyos, para que marchara a Rosario. Belgrano mandó al general Eustaquio Díaz Vélez a negociar la paz con Artigas. Pero Díaz Vélez lo traicionó y firmó con el representante de Artigas el Pacto de Santo Tomé, por el cual se separaba a Belgrano del mando y él mismo se hacía cargo de las fuerzas de Buenos Aires y Santa Fe para derrocar al Director Álvarez Thomas. El ejército se sublevó y arrestó a Belgrano. Álvarez Thomas renunció el 16 de abril de 1816.

La Junta de Observación nombró Director a Antonio González Balcarce, que duró poco tiempo, ya que el Congreso designó en el cargo a Juan Martín de Pueyrredón, diputado por San Luis.

ESTATUTO PROVISIONAL DE 1815
EL GOBIERNO CENTRAL CONVOCA AL CONGRESO

En 1815, durante el Directorio de Ignacio Álvarez Thomas, el Cabildo de Buenos Aires designó una Junta de Observación, que debía dictar un estatuto para delimitar el funcionamiento del gobierno y convocar a un Congreso General.

El Estatuto Provisional para la Dirección y Administración del Estado de 1815 fue sancionado el 6 de mayo de ese año. Establecía que la Junta de Observación ejercería el Poder Legislativo y tendría poder de control sobre el Ejecutivo, ejercido por un director que duraría un año. De la Justicia se encargaban los jueces y las Comisiones Especiales de Apelación.

Pero además, el Estatuto Provisional mandaba al Director del Estado a invitar a todos los ciudadanos y villas de las provincias interiores a elegir diputados para la formación de un Congreso General en la ciudad de Tucumán. Se debía elegir un diputado cada 15.000 habitantes a través de una Junta Electoral, sistema que podían adaptar las provincias ante las dificultades para establecer un censo.

Como un gesto de oposición al centralismo de Buenos Aires, las provincias rechazaron el Estatuto Provisional, pero igualmente mandaron diputados al Congreso de Tucumán. No concurrieron Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y la Provincia Oriental.

9 de julio.
SE REÚNE EL CONGRESO



El Congreso Nacional se reunió en la ciudad de Tucumán porque se entendía que esa ubicación garantizaba a las provincias que Buenos Aires no presionaría a los diputados.



Se reunieron representantes de Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Mendoza, San Juan, San Luis, Buenos Aires, Córdoba, Charcas, Cochabamba, Tupiza y Mizque. La mayoría eran sacerdotes y abogados.

Córdoba (que incluyó en su representación a La Rioja) y Salta, entre otras, tardaron en enviar sus diputados. Las provincias alto peruanas de Chichas y Mizque estuvieron representadas por emigrados, dado que la región estaba en poder de los españoles. Paraguay no mandó representantes porque ya se había declarado independiente.


Plano de la Casa de Tucumán

Se acordó la apertura del Congreso cuando estuvieran presentes los dos tercios de los diputados. Se declaró abierto el 24 de marzo de 1816 bajo la presidencia del doctor Pedro Medrano. El primer problema que se planteó fue reemplazar al Director renunciante, Ignacio Álvarez Thomas. En la sesión del 3 de mayo de 1816 fue elegido para el cargo de Director Supremo el diputado por San Luis, coronel mayor Juan Martín de Pueyrredón.

El Congreso se auto disolvió el 11 de febrero de 1820, debido a la derrota del ejército directorial frente al Ejército Federal en la batalla de Cepeda.

OBJETIVOS DEL CONGRESO

Los principales objetivos del Congreso de Tucumán fue declarar la independencia y establecer un régimen de gobierno.

Desde Cuyo, San Martín le escribía a Godoy Cruz: "¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? Es ridículo acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al Soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos".

Previamente a la declaración de la Independencia, se debía acordar la forma de gobierno. El Congreso resolvió que el único sistema posible en ese momento era el monárquico constitucional. Esta conclusión respondía tanto a la decisión de las potencias europeas de monarquizarlo todo como a la necesidad de unir a los pueblos sudamericanos a través de la figura de un rey.

A pedido del diputado Gascón se formó una comisión que expidió una "Nota de las materias de primera y preferente atención para las discusiones y deliberaciones del Soberano Congreso". Entre las prioridades, incluía la necesidad de un Manifiesto, el deslinde de las facultades del Congreso, la Declaración de la Independencia, pactos provinciales previos a la Constitución, forma de gobierno y Proyecto Constitucional.

LA OPINIÓN DE BELGRANO

El 6 de julio de 1816 Manuel Belgrano, que había regresado de un viaje a Europa en misión diplomática, fue invitado por el Congreso para informar sobre las formas de gobierno y expuso su opinión ante los diputados. Belgrano sostuvo entonces que la Revolución Americana había perdido prestigio y toda posibilidad de apoyo europeo por "su declinación en el desorden y anarquía continuada por tan dilatado tiempo". Continuó: "que había acaecido una mutación completa de ideas en Europa en lo respectivo a la forma de gobierno. Que como el espíritu general de las naciones, en años anteriores, era republicarlo todo, en el día se trataba de monarquizarlo todo. Que la nación inglesa, con el grandor y majestad a que se ha elevado, no por sus armas y riquezas, sino por una constitución de monarquía temperada, había estimulado a las demás a seguir su ejemplo. Que la Francia la había adoptado, Que el rey de Prusia, por sí mismo, y estando en el goce de un poder despótico, había hecho una revolución en su reino, y sujetándose a bases constitucionales iguales a las de la nación inglesa ; y que esto mismo habían practicado otras naciones" ; que "en su concepto la forma de gobierno más conveniente para estas provincias sería la de una monarquía temperada ; llamando la dinastía de los Incas por la justicia que en sí envuelve la restitución de esta Casa tan inicuamente despojada del trono". Este informe de Belgrano al Congreso fue comentado por Tomás Manuel de Anchorena a Rosas, en una carta fechada el 4 de diciembre de 1846.

SE DECLARA LA INDEPENDENCIA




El 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán resolvió tratar la Declaración de la Independencia. Presidía la sesión el diputado por San Juan, Juan Francisco Narciso de Laprida.
El secretario Juan José Paso leyó la propuesta: preguntó a los congresales "si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". Los diputados aprobaron por aclamación y luego, uno a uno expresaron su voto afirmativo. Acto seguido, firmaron el Acta de la Independencia.
Afuera, el pueblo celebraba. Terminada la sesión, se realizaron diversos festejos públicos.
Al día siguiente, el Congreso ascendió a Pueyrredón al cargo de brigadier.
El 19 de julio, en sesión pública, quedó acordada la fórmula del juramento que debían prestar los diputados y las instituciones: "Juráis por Dios Nuestro Señor y esta señal de cruz, promover y defender la libertad de las provincias unidas en Sud América, y su independencia del Rey de España, Fernando VII, sus sucesores y metrópoli, y toda otra dominación extranjera? ¿Juráis a Dios Nuestro Señor y prometéis a la patria, el sostén de estos derechos hasta con la vida, haberes y fama ? Si así lo hiciereis Dios os ayude, y si no, El y la Patria os hagan cargo".



El mismo día, en sesión secreta, el diputado Medrano pidió que de pasarse al Ejército el Acta de la Independencia y la fórmula del juramento, se agregase "y de toda otra dominación extranjera" -expresión que no figuraba en el texto aprobado originalmente en la sesión pública- debido al rumor de que el Director y el Congreso se disponían a entregar el país a los portugueses.

El 21 de julio la Independencia fue jurada en la sala de sesiones por los miembros del Congreso, en presencia del gobernador, el general Belgrano, el clero, las comunidades religiosas y demás corporaciones.



LA CUESTIÓN MONÁRQUICA

Entre 1810 y 1820, hubo varios proyectos de crear en el Río de la Plata un reino independiente, con autoridades limitadas por una constitución al estilo de la impuesta en España en 1812 por el movimiento liberal. Las diferencias entre los distintos proyectos se deben a las familias reales que procuraba instaurar cada uno de ellos. Básicamente se pueden distinguir cuatro proyectos:
1. El establecimiento de una dinastía portuguesa (Carlotismo).
2. El establecimiento de una dinastía española.
3. El establecimiento de una dinastía incaica.
4. El establecimiento de una dinastía francesa.

1) El Carlotismo.

El proyecto de establecer en el Río de la Plata una monarquía moderada (adaptación del sistema parlamentario británico) independiente, comenzó a negociarse desde la llegada de la Corte Portuguesa a Río de Janeiro en 1808.

En efecto, Carlota Joaquina de Braganza, la esposa del rey de Portugal, era hermana del rey de España, Fernando VII.

Durante el cautiverio de Fernando VII bajo el poder del Emperador de Francia, Napoleón Bonaparte, cuyas fuerzas ocuparon la Península Ibérica, Carlota Joaquina manifestó sus deseos de reinar en América a nombre de su hermano.

Pueyrredón y Belgrano participaron en las negociaciones que se proponían entronizar a la Infanta (princesa) Carlota en el Río de la Plata, proyecto que finalmente fracasó.

2) El Proyecto de Monarquía Constitucional bajo una dinastía española.

En 1815, Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia, intentaron negociar con Carlos IV (padre del rey de España Fernando VII) la entronización en el Río de la Plata del Infante Francisco de Paula. Pero fracasaron.

Los había enviado el Director Supremo Posadas, a ofrecer la sumisión al rey de España a cambio del establecimiento de una constitución. De esta manera pretendía evitar el ataque al Río de la Plata de una expedición represora que mandaría a América el rey de España.

3) La monarquía moderada en la dinastía de los Incas.

En la sesión secreta del 6 de julio de 1816, Manuel Belgrano (que acababa de retornar al país, después de haber cumplido una misión diplomática en Europa) invitado por el Congreso de Tucumán, expresó sus puntos de vista sobre la forma de gobierno más conveniente según su visión de la realidad europea de ese momento. Belgrano propuso una monarquía moderada en la dinastía de los incas. Su propuesta contó con el apoyo de algunos diputados. Pero la opinión mayoritaria se inclinaba por la entronización de un príncipe europeo en una monarquía constitucional independiente de toda dominación extranjera.

4) El Proyecto monárquico francés en el Río de la Plata.

En respuesta a las negociaciones de los enviados del Director Pueyrredón a Europa, en 1818, llegó a Buenos Aires un agente secreto del gobierno francés, el coronel Le Moyne.

El objetivo original de Pueyrredón era entronizar en el Río de la Plata a un Orleáns (los príncipes más importantes de Francia por entonces). La propuesta de Le Moyne consistía justamente en entronizar al duque de Orleáns .

El responsable de negociar la monarquía orleanista en Europa fue Valentín Gómez. Pero el proyecto orleanista no se concretó y el 1º de junio de 1819, el gobierno francés contraofertó oficialmente a Valentín Gómez la entronización del príncipe de Luca. Se recomendaba también el matrimonio del príncipe con una princesa portuguesa sobre la base de la evacuación de la Banda Oriental. El fracaso del Proyecto orleanista precipitó la renuncia de Pueyrredón.

INFLUENCIA DE SAN MARTÍN EN EL CONGRESO

El Congreso de Tucumán se declaró abierto el 24 de marzo de 1816 después de un Te Deum (ceremonia religiosa) bajo la presidencia del Dr. Pedro Medrano.

Desde Mendoza, San Martín, por entonces Gobernador Intendente de Cuyo (actuales provincias de Mendoza, San Juan y San Luis), en una carta al diputado Tomás Godoy Cruz, fechada el 19 de enero de ese año, se quejaba por la demora del Congreso en instalarse: "¡Cuándo empiezan ustedes a rendirse! Por lo más sagrado les suplico hagan cuantos esfuerzos puedan en lo humano para asegurar nuestra suerte".

Un mes después, a través de una carta fechada el 24 de febrero, le hacía notar a Godoy Cruz la imposibilidad de lograr la unión nacional a través del federalismo: "Si en un gobierno constituido, y de un país ilustrado, poblado, artista, agricultor y comerciante, se han tocado en la última guerra con los ingleses (hablo de los americanos del norte) las dificultades de una federación. ¿Qué será de nosotros, que carecemos de aquellas ventajas? Amigo mío, si con todas las provincias y recursos somos débiles: ¿Qué nos sucederá aislada cada una de ellas?".

En otra carta a Godoy Cruz, de fecha 24 de mayo, en un tono amistoso y a manera de sugerencia, le extendía verdaderas instrucciones sobre su posición con respecto al Congreso de Tucumán, la declaración de la Independencia y la forma de gobierno a adoptar por las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Afirmaba que si el fuese diputado al Congreso, le haría notar a ese cuerpo como "americano, republicano por principios e inclinación, porque sacrifica estas mismas por el bien de su suelo..." que: "El objetivo de la Revolución Americana fue desde un principio independizarse del mando español.

"Sin artes, ciencia, agricultura y población, las provincias unidas no se podrán constituir en República sin una opción formal del Brasil.

"Si en el fermento horrendo de pasiones existentes, choque de partidos indestructibles y mezquinas rivalidades, no solamente provinciales, sino de pueblo a pueblo, ¿Podemos constituirnos Nación? concluía: "Seis años contamos de Revolución y los enemigos victoriosos por todas partes, nos oprimen: faltan jefes militares y nuestra desunión son las causales, y se podrán remediar! ..¿Cuál es el medio soberano? Yo lo sé, pero el Congreso los aplicará como tan interesado en el bien de estos pueblos. Resta saber que si tales medios no se toman en todo este año, no encuentro (según mi tosca política) remedio alguno. Se acabó."

FRACASA EL PLAN DE CORONAR A UN INCA

En la sesión secreta del 6 de julio de 1816, Belgrano, invitado por el Congreso de Tucumán para informar su visión sobre las formas de gobierno predominantes en Europa por entonces, propuso una monarquía constitucional en la dinastía de los Incas.

La propuesta de Belgrano contó con la adhesión del diputado Manuel Antonio Acevedo (Catamarca) y fue apoyada en principio por el Congreso, particularmente por los congresales Pacheco, Castro, Rivera, Sánchez de Loria, Thames y Malabia. Hasta que el representante de San Juan, Fray Justo Santa María de Oro, propuso que se consultara a los pueblos antes de adoptar una forma de gobierno.

El Congreso debatió el tema los días 15, 19 y 31 y de julio y 5 y 6 de agosto de 1816. Fue el diputado alto peruano (boliviano) José Mariano Serrano quien se opuso terminantemente, tanto a la dinastía incaica como al régimen federal.

Según el historiador Dardo Pérez Guilhou, Serrano esgrimió los siguientes argumentos para atacar al proyecto de monarquía incaica: "1) los males que inevitablemente deberían temerse de la regencia interina que necesariamente debía establecerse hasta tanto se decidiera quién era el heredero incaico; 2) las crueles divisiones que surgirían entre las diversas familias aspirantes al trono, que lejos de solucionar el desorden reinante lo fomentarían; y 3) por las dificultades que presentaba la creación de la nobleza o miembros que hubiesen de formar el cuerpo intermedio entre el pueblo y el trono".

LOS PLANES PORTUGUESES DE INVASIÓN

La fórmula de juramento de la Independencia aprobada por el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816, decía: "Juráis por Dios Nuestro Señor y esta señal de la cruz, promover y defender la libertad de las Provincias Unidas en Sud América, y su independencia del Rey de España, Fernando VII, sus sucesores y metrópoli?".

Sin embargo, en sesión secreta, el diputado por Buenos Aires, Pedro Medrano, pidió que antes de pasarse al ejército el Acta de la Independencia, se agregase a la fórmula del juramento, después del párrafo "Fernando VII sus sucesores y metrópoli", la aclaración "y de toda dominación extranjera".

Medrano fundamentó su moción (que fue aprobada por el Congreso) en que así se lograría contener el rumor de que el Director Supremo y algunos diputados se proponían entregar el país a los portugueses.

Esas negociaciones existían y el encargado de llevarlas a cabo era Manuel José García en Río de Janeiro. García había sido enviado a Brasil en 1815, por orden del Director Alvear, a ofrecer el dominio del Río de la Plata a la Corona Británica, a través del embajador inglés en ese país, Lord Strangford. A pesar de haber quedado sin efecto esa misión fijó residencia en Río de Janeiro.

Temiendo un ataque portugués sobre las Provincias Unidas, Manuel García prefería negociar con la corte de Río de Janeiro. Su plan consistía en dejar avanzar al ejército portugués sobre la Banda Oriental para que destruyese a Artigas, sin intervención de las fuerzas del Directorio.

El Director Pueyrredón remitió los informes de García al Congreso de Tucumán que, al realizarse la invasión portuguesa a la Provincia Oriental en agosto de 1816, no sólo no censuró las gestiones de García, sino que además encargó a Matías Irigoyen continuar con esas gestiones, a través de instrucciones reservadas del 4 de setiembre de 1816.

Las instrucciones fueron aprobadas por 22 diputados de los 26 presentes en esa sesión secreta. Proponían la coronación de un infante del Brasil o de cualquier otro príncipe extranjero (mientras no fuera de España). En el segundo caso, el futuro rey debía contraer matrimonio con una infanta (princesa) del Brasil. En ambos casos, el nuevo rey aceptaría la Constitución Nacional que sancionase el Congreso de Tucumán.

Matías Irigoyen debía oponerse a la anexión de las Provincias Unidas del Río de la Plata al Brasil. El objetivo era formar con un príncipe de la casa reinante de Portugal, un reino independiente. Pero, de ser intransigente la posición de los portugueses sobre ese punto, podía llegar a admitir el mismo rey para las dos coronas, siempre y cuando se asegurase la independencia de ambas cortes entre sí.

El Director Pueyrredón no fue notificado de estas gestiones. El 18 de noviembre de 1816, ya enterado, hizo un reclamo ante el Congreso, sosteniendo que antes de negociar con el rey de Portugal, debía exigírsele el reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Ante la presión de Pueyrredón, el Congreso abandonó las negociaciones con los portugueses y comenzó a ocuparse del traslado del cuerpo de Tucumán a Buenos Aires.

SE FIJA OFICIALMENTE LA BANDERA NACIONAL



El 27 de febrero de 1812, el general Manuel Belgrano, al inaugurar en Rosario las baterías "Libertad e Independencia", reemplazó el Estandarte Real por una bandera con los mismos colores que la escarapela e hizo que sus soldados le prestaran juramento.

Dos semanas antes, Belgrano había solicitado la autorización del Primer Triunvirato para que sus soldados usaran una escarapela azul y blanca. Con tal motivo, el 18 de febrero de 1812, el Primer Triunvirato había aprobado el uso de la escarapela nacional en reemplazo de la roja que representaba a la corona de España.

Sin embargo, el primer Triunvirato desautorizó a Belgrano en el uso de la bandera nacional, aunque éste no se enteró, porque cuando llegó a Rosario la nota del gobierno, el general ya había marchado a hacerse cargo de la jefatura del Ejército del Norte.

La bandera nacional flameó en Jujuy y triunfó en Salta y Tucumán.

El 25 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán, a propuesta del diputado Gascón, dispuso adoptar como distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la bandera creada por Belgrano para uso de los ejércitos, buques y fortalezas.

El 25 de febrero de 1818, el Congreso de Tucumán ( trasladado Buenos Aires), a propuesta del diputado Chorroarín, aprobó como bandera de guerra la misma que ya se usaba, pero con el emblema incaico del sol en el centro.

DIRECTORIO DE PUEYRREDÓN (1816-1819)

El diputado por San Luis, Juan Martín de Pueyrredón, fue designado Director Supremo por el Congreso de Tucumán el 3 de mayo de 1816. Mientras tanto, la oposición se expresaba a través de periódicos como Crónica Argentina, dirigida por el presbítero alto peruano Vicente Pazos Silva, El Observador y El Independiente. Desde estas publicaciones se atacaba el proyecto de instalar una monarquía, en particular la idea de Belgrano de coronar a un Inca.

A poco de haber asumido, Pueyrredón tuvo que resolver sobre la intervención del gobierno nacional en las crisis políticas que atravesaban los gobiernos de Santa Fe, Córdoba y Santiago del Estero.

Después de la derrota de Sipe-Sipe, el enviado del Directorio a Río de Janeiro, Manuel José García, buscó el apoyo de Portugal como país aliado o protector, previendo incluso la posible anexión a sus dominios, para hacer frente a los españoles y a los orientales.

Siendo Director Pueyrredón, el Congreso mandó al ministro de Guerra Juan Florencio Terrada y a Matías Irigoyen a Brasil, para negociar con el general portugués Carlos Lecor y con la Corte de Río. El propósito: ofrecer al rey de Portugal el Protectorado del Río de la Plata, bajo la Constitución que aprobase el Congreso, asociando a la Casa de Braganza la dinastía de los Incas.

Cuando Lecor invadió la Provincia Oriental, ante las críticas por traición a la Patria, Pueyrredón resolvió alejar de Buenos Aires a sus principales adversarios: French, Pagola y Dorrego, quienes se exiliaron en Estados Unidos. Soler, en cambio, aceptó incorporarse al Ejército de San Martín. De todos modos, desde enero de 1817, los portugueses ya ocupaban Montevideo, formando la llamada Provincia Cisplatina.

Desde agosto de 1816, el coronel Martín Thompson y desde 1817 Manuel Hermenegildo de Aguirre representaron al Directorio ante el Presidente norteamericano James Monroe, intentando conseguir el reconocimiento de la independencia. Pero el gobierno de Estados Unidos manifestó su preocupación por la separación de la Provincia Oriental.

De hecho, Estados Unidos recién reconoció la independencia del gobierno de Buenos Aires el 4 de mayo de 1822, cuando ya no existía ninguna autoridad nacional en el Río de la Plata.

También fueron fallidos durante el Directorio de Pueyrredón los intentos de entronizar al duque francés de Orleáns como rey del Río de la Plata. Las negociaciones fueron encargadas a Valentín Gómez, pero no tuvo éxito en sus gestiones ante la corte de Francia.

El fracaso del proyecto monárquico, el rechazo en las provincias de la Constitución Nacional sancionada por el Congreso Constituyente el 22 de abril de 1819 y la situación en el Litoral precipitaron la renuncia de Pueyrredón, que fue aceptada el 11 de junio de ese año.

CONTEXTO SOCIAL Y CULTURAL

USOS Y COSTUMBRES

POBLACIÓN Y SOCIEDAD

La población del virreinato sumaba alrededor de 800.000 habitantes de tres grupos étnicos diferentes: blancos (españoles); cobrizos o americanos (aborígenes) y negros, provenientes de los barcos que traían esclavos del África. De la fusión de los distintos grupos el mestizo, el mulato y el zambo.

En el campo la población estaba constituida por los hacendados o terratenientes ; los pulperos, dueños de almacenes de ramos generales y los gauchos que, hábiles en el manejo de los caballos y del cuchillo, se vincularon a la actividad ganadera.

La sociedad urbana estaba dividida en tres clases: la aristocrática, formada por funcionarios y comerciantes mayoristas; el pueblo, constituido por españoles, criollos y mestizos dedicados al comercio minorista; y los esclavos.

Las casas eran de adobe y el techo de tejas o con azotea. En general tenían tres patios: el primero destinado a los dueños de la casa, el segundo, a la servidumbre y el tercero se usaba como huerta.

EDUCACIÓN

La educación primaria se daba en escuelas religiosas y en forma particular. Con la revolución se renovaron los contenidos y la metodología. Las hijas de familias pudientes recibían una educación particular típicamente femenina, que incluía la enseñanza de costura, bordado, pintura, idioma y baile. La educación superior se dictaba en la Universidad de Córdoba y de Charcas. Los estudios más requeridos eran la abogacía y las matemáticas.

RELIGIÓN

La religión católica fue implantada por los españoles en las colonias, que la difundieron entre los indios a través de los misioneros. El clero tenía gran influencia sobre la sociedad y poseían ciertos privilegios, como el de ser juzgados por sus delitos por jueces eclesiásticos y no civiles.

PERIODISMO   

Durante la colonia, la prensa sufrió la censura pero los líderes revolucionarios consideraron necesario propagar la libertad de imprenta, como una forma de preparar al pueblo para el ejercicio de sus derechos.. La época revolucionaria se caracterizó por una intensa actividad periodística. Se crearon los periódicos La Gazeta (1810), El Censor (1812), El Redactor del Congreso y Mártir o Libre.

ECONOMÍA

PRODUCCIÓN GANADERA Y AGRÍCOLA

La ganadería fue descuidada, los animales se criaban libremente sin que a los hacendados les preocupara su reproducción. El desarrollo de la industria saladera contribuyó a disminuir la existencia de vacunos. En 1815 y debido a las guerras, la producción bajó y la miseria alcanzó un alto grado. Durante el gobierno de Bernardino Rivadavia, en el Sur comenzaron a organizarse las tareas ganaderas, eliminándose la matanza desmedida de animales. En la provincia de Buenos Aires se fomentó la producción agrícola. En 1820 se inició en Tucumán el cultivo de la caña de azúcar y en Mendoza se impulsó la plantación de la vid.

INDUSTRIA

El gobierno revolucionario estableció una absoluta libertad de comercio, con la que aumentó el interés por la producción de carnes saladas. Entre 1810 y 1815 se instalaron los saladeros, primera actividad industrial importante del país. Los artículos de primera necesidad eran de fabricación casera. En cuanto al azúcar, el primer ingenio comenzó a funcionar en 1820.

COMERCIO

Con la revolución se estableció la libre entrada de barcos extranjeros en el Río de la Plata y se disminuyeron los derechos de importación y exportación. Estas medidas estimularon el comercio, siendo Gran Bretaña el país que mayores relaciones comerciales mantuvo con el nuestro.

LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LA INDEPENDENCIA

El 10 de julio se celebró la independencia en la provincia de Tucumán. La gente salió a la calle para festejar y más de cinco mil milicianos de la provincia se presentaron a caballo , armados con sables y fusiles. Los curas franciscanos colgaron guirnaldas con faroles y banderas en las puertas de la iglesia, dónde muy temprano se celebró una misa. En el centro de la plaza se organizaron bailes y los payadores improvisaron versos hasta altas horas de la madrugada. El gobernador Bernabé Araoz, para unirse a los festejos, organizó un baile en su casa al que acudieron los diputados del Congreso, jefes militares y los principales vecinos.

Consecuencias.

¿QUÉ PASÓ DESPUÉS?

¿Qué pasó después... con la Declaración de la Independencia?

Desde 1813, las Provincias Unidas del Río de la Plata ya no juraban fidelidad a Fernando VII. La soberanía recaía en la Asamblea Nacional General Constituyente (Asamblea del Año XIII), que estuvo reunida entre 1813 y 1815.

Después, la soberanía pasó al Congreso Nacional General Constituyente, que estuvo reunido entre 1816 y 1820 (Congreso de Tucumán). Disuelto el Congreso y el Directorio, a comienzos de 1820, no hubo gobierno nacional en el país hasta la elección de Bernardino Rivadavia como Presidente de la República, el 7 de Febrero de 1826.

Desde 1820 hasta 1826 y desde 1827 (tras la renuncia de Vicente López y Planes, sucesor de Rivadavia) hasta 1853 (año de sanción de la Constitución Nacional Argentina que rige actualmente) cada provincia reasumió su soberanía, sancionó su constitución propias y tuvo sus propias instituciones y autoridades, independientes de las demás provincias, como si cada una de ellas fuese un Estado.

Durante esos largos períodos de autonomías provinciales, se tomó por costumbre que las provincias delegaran el manejo de las relaciones exteriores (cuerpo diplomático) y los negocios de paz y guerra en el gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

El gobierno de Buenos Aires obtuvo el reconocimiento de la Independencia por parte de las principales potencias del mundo: Estados Unidos de América (1822) Gran Bretaña (1824) Francia (1830)
¿Qué pasó después... con la Constitución de las Provincias Unidas en Sudamérica de 1819?

La redacción de la Constitución Nacional formó parte del proyecto de monarquía moderada. El Congreso de Tucumán había dejado en blanco el artículo que especificaba la forma de gobierno a adoptar, a la espera de conseguir un príncipe europeo que estuviese dispuesto a asumir como Rey del Río de la Plata.

Al fracasar el Proyecto Monárquico, se resolvió sancionar la Constitución Nacional, conformando el Directorio como forma de gobierno, con un Poder Ejecutivo a cargo del Director Supremo.

Esta constitución era centralista (las provincias carecían de autonomía con respecto al gobierno nacional), por lo cual fue rechazada por las provincias y nunca entró en vigencia. En consecuencia, el Congreso Nacional General Constituyente (Congreso de Tucumán) se disolvió.

Entre 1824 y 1827, un segundo Congreso Nacional General Constituyente (Congreso del 24) estuvo reunido en Buenos Aires con el propósito de sancionar otra Constitución Nacional. Esta fue la Constitución de 1826, muy similar a la de 1819, y que también fue rechazada por las provincias por los mismos motivos.

Recién el 1º de mayo de 1853, un tercer Congreso Nacional General Constituyente, esta vez reunido en Santa Fe, sin la participación de Buenos Aires (que pasó a formar un Estado independiente de la Confederación Argentina), sancionó una nueva Constitución Nacional. Esta fue jurada por el conjunto de las provincias, menos Buenos Aires, que recién la juró, luego de dificultosas negociaciones, el 21 de octubre de 1860.
¿Qué pasó después...con el Congreso Nacional General Constituyente (Congreso de Tucumán)?

El Congreso de Tucumán, que declaró la Independencia el 9 de Julio de 1816, en 1817 se trasladó a Buenos Aires, donde estuvo reunido hasta comienzos de 1820.

Sancionó en Buenos Aires la Constitución de las Provincias Unidas en Sudamérica, el 22 de Abril de 1819, que fue rechazada por las provincias por ser centralista.

En febrero de 1820, el ejército del Director Supremo, Juan José Rondeau, fue vencido en la batalla de Cepeda (provincia de Buenos Aires). El Congreso Nacional y el Directorio quedaron disueltos por imposición del caudillo entrerriano Francisco Ramírez.

Ramírez comandaba, junto con el gobernador de Santa Fe, el caudillo Estanislao López, un Ejército Federal, que a nombre de Artigas había invadido la provincia de Buenos Aires y se disponía a avanzar sobre la Capital.

Ramírez impuso como condición para negociar la paz, que esto se realizara con autoridades representativas de Buenos Aires. No reconocía como tales ni al Congreso, ni al Directorio, ni al Cabildo. Con tal motivo, se eligieron representantes de Buenos Aires, que reunidos en una Junta de representantes, eligieron gobernador de la provincia a Manuel de Sarratea. Así nació la Sala de Representantes, llamada Legislatura de Buenos Aires.
¿Qué pasó después...con Pueyrredón?

El fracaso del Proyecto Monárquico Constitucional significó el fin del gobierno del Director Juan Martín de Pueyrredón.

De todos modos, el 22 de Abril de 1819 se sancionó la Constitución de las Provincias Unidas en Sud América, que fue rechazada por las provincias por ser centralista.

Pueyrredón presentó su renuncia al cargo de Director Supremo ante el Congreso Nacional General Constituyente (Congreso de Tucumán) reunido en Buenos Aires, que fue aceptada debido a su insistencia, el 11 de Junio de 1819.

El Congreso designó a su reemplazo al General José Rondeau, quien fue derrotado por el Ejército Federal conducido por el Caudillo entrerriano Francisco Ramírez en la batalla de Cepeda, en febrero de 1820. La consecuencia de esta derrota fue la disolución del Directorio y del Congreso, predominando en adelante el sistema de autonomías provinciales, debido a la ausencia de un gobierno nacional.
¿Qué pasó después... con la forma de gobierno?

El Proyecto de Monarquía Constitucional fracasó. El Congreso Nacional General Constituyente (Congreso de Tucumán) reunido en Buenos Aires, sancionó la Constitución de 1819, que establecía como forma de gobierno el Directorio. La Constitución nunca estuvo en vigencia porque fue rechazada por las provincias por ser centralista.

Entre 1820 y 1826, predominó la autonomía provincial. Esto significó que cada provincia era independiente de las otras, tenían su propia constitución, instituciones y autoridades. Las provincias organizaron su forma de gobierno con un Poder Ejecutivo a cargo del gobernador, un Poder Legislativo unicameral (una sola cámara) a cargo de una Legislatura y un Poder Judicial a cargo de un Alto Tribunal de Apelaciones.

Entre 1826 y 1827 hubo dos Presidentes de la República no-constitucionales, debido a que el Congreso Nacional General Constituyente (Congreso del 24), por entonces reunido en Buenos Aires, entendió que resultaba necesario un Poder Ejecutivo Nacional para que se hiciera cargo de dirigir la guerra contra Brasil por la posesión de la Provincia Oriental (actual República Oriental del Uruguay). Los presidentes fueron Bernardino Rivadavia y Vicente López y Planes.

Ese Congreso sancionó la Constitución Nacional de 1826, que consagraba la forma de gobierno presidencialista, y fue rechazada por las provincias por ser centralista. (Unitario). De 1827 a 1853 las provincias siguieron siendo autónomas, pero ahora unidas por el Pacto Federal de 1831, que unificaba una Confederación (unión recíproca entre las provincias) sin gobierno nacional.

Un nuevo Congreso Nacional General Constituyente, reunido en Santa Fe, sancionó en 1853 la Constitución Nacional que actualmente está en vigencia. Su forma de gobierno es representativa, republicana y federal.